¿Es la Fisioterapia un Arte? Una aproximación epistémica y ética

La Fisioterapia es una profesión en constante evolución que, como sabemos, se encuadra dentro de las ciencias de la salud, en donde la palabra ciencia, lejos de ser baladí, se ha erigido como todo un marco de referencia, a veces, refractario a otro tipo de caracterizaciones.

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 Pensamiento Crítico en Fisioterapia by Eduardo Fondevila Suárez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.
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Así, a nadie se le escapa que la ciencia de la evidencia (la estadística) pero también la evidencia de la ciencia (actualizaciones en ciencia básica) son piedras de toque inseparables ya de una actividad que, forjada en una tradición empírica y clínica, aspira a nuevas cotas de profesionalización y excelencia.

No obstante y de la misma manera que ocurre con la Medicina, en las conceptualizaciones tradicionales de la fisioterapia se observa con relativa frecuencia la mención a nuestra profesión como Arte (1).  ¿Qué quiere decir esto? ¿Es acaso la Fisioterapia también un Arte? No son pocas las voces que en la actualidad rechazan esta conceptualización clásica: la Fisioterapia, argumentan,  debe dejar de ser considerada un arte para pasar a formar parte definitivamente del cuerpo de las ciencias. Así pues, tenemos Arte como oposición a Ciencia. Para esta manera de pensar, Arte haría referencia fundamentalmente al aspecto empírico, artesanal de la profesión, tan alejado de los estándares que a la misma se le imprimen desde la evidencia científica. Otras voces, por el contrario, defienden la permanencia de la sustantivación del arte en la caracterización de la fisioterapia. Pero en realidad, ¿qué significa Arte? Y en lo referente a lo que nos ocupa  ¿qué quiere decir que la fisioterapia sea un arte? Hasta donde tiene constancia, el autor no ha encontrado una reflexión sobre este asunto más allá de las simples referencias etimológicas del vocablo y su relación con la práctica manual o    instrumental de la fisioterapia.

Conviene pues, abordar esta cuestión también si se quiere avanzar en la conceptualización profesional en todos sus aspectos y eso es lo que vamos a intentar compartir en este modesto ensayo.

ARTE como TEKHNÉ

¿Cómo podemos definir el Arte? Sin duda, existen muchas definiciones que escapan el contenido y la intención de lo que se pretende abordar en este  escrito, así que siguiendo la máxima wittgensteniana de que el significado está en el uso del lenguaje (2), vamos a intentar mencionar aquellas nociones más particulares que puedan aplicarse a la práctica que nos atañe, la Fisioterapia.  De esta manera podemos tomar como válida la definición de Gombrich, en que Arte sería “el dominio acabado de una tradición que se singulariza y hasta es capaz de innovar por la vía franca de la prueba y error” (3) Esta definición entronca de manera natural con las tradicionales relaciones de Arte y Medicina, pues el oficio de curar ya se define en la antigua Grecia (500 a.C.)  como una tekhné, término que podríamos traducir actualmente como “arte manual”, “oficio” o “industria” (4).  No en vano, la propia etimología latina de la palabra arte nos retrotrae de nuevo a ese vocablo griego (5).  Así pues, en nuestro contexto, los métodos terapéuticos en los que se utilizaban los distintos agentes físicos fueron depurándose y perfeccionándose por prueba y error empírica a lo largo de la historia hasta nuestros tiempos (1) en donde, a pesar del nuevo paradigma impreso por la Medicina Basada en la Evidencia, la práctica clínica, esto es, el ejercicio profesional a pie de cama del enfermo, sigue desempeñando un papel fundamental.

Por tanto, este dominio y virtud de una práctica terapéutica  que se enraíza en una determinada tradición sería el aspecto artístico de la profesión, entendida como tekhné, que se llegará a convertir en una verdadera tekhné iatriké, esto es, una medicina científica cuando quien la practica conoce de manera racional qué es lo que maneja.  De esta primera aproximación histórica extraemos una interesante lección: no existe verdadera contradicción entre arte y ciencia, entendida ya en su aspecto cordial de tekhné; podríamos convenir que arte y ciencia son aproximaciones diferentes pero no por ello esencialmente opuestas. Y sin embargo, cuando decimos aproximaciones diferentes  implícitamente hacemos referencia a una relación transitiva, pero ¿de qué objeto?

ARTE como CONOCIMIENTO

Sigamos pues, esta línea de razonamiento. Ya sabemos que desde un punto de vista histórico u etimológico, arte y ciencia son aproximaciones diferentes pero no necesariamente contradictorias desde el momento en que ambas se pueden conjugar a la vez (tekhné iatriké) para determinar dos aspectos definitorios de la práctica profesional médica: virtud y razón. Éste es el punto donde se suelen detener las referencias que relacionan arte y medicina o fisioterapia. Sin embargo y como decíamos, esta relación desemboca en una transitividad que es necesario abordar a riesgo de quedarnos incompletos.  Una aproximación, sí, ¿pero a qué?

Le propongo un pequeño experimento mental. Sea usted el primer pensador que hubo frente al resto del mundo. Analizando someramente la información del mundo que le van llegando vía sensorum,  inmediatamente llegará usted a la conclusión de que lo real es complejo. En verdad, se podría decir que en un principio fue su asombro, su absoluto asombro, fascinación y hasta el terror por  todo lo que le rodea. A poco que se haya recuperado de ese momento de desmayo, muy probablemente usted  sólo albergó una certeza: esa complejidad debía ser dominada, tratada, predecida o entendida de alguna manera, por muchos motivos, pero el primero de todos para garantizar su propia supervivencia.  Tal es el origen del conocimiento humano. E inmediatamente después de su nacimiento, tal conocimiento se encuentra con un problema: debe expresar y elaborar de manera finita, porque el intelecto humano es finito, la comprensión de esa complejidad.

¿Existe sólo una forma de conocimiento? Independientemente de la respuesta, sean una o varias, lo que es seguro es que todas responden a este patrón (expresar complejidades de manera finita). La ciencia, por ejemplo,  es una forma de conocimiento que se caracteriza por la inteligibilidad (“la naturaleza puede comprenderse”), la objetividad y la dialéctica con la naturaleza (6), pero que no se sustrae tampoco a ese patrón de expresión de lo complejo mediante imágenes finitas.  Hablamos de la ciencia, puesto que a priori es razonable pensar que existe consenso cuando afirmamos que el conocimiento científico es una forma de comprender la realidad. Pero, ¿es la única manera? ¿podría ser el Arte también una forma de conocer la complejidad? Jorge Wagensberg propone que sí (6) y vamos a tomar aquí su propuesta para averiguar qué implicaciones podría tener para la caracterización o no de la fisioterapia como Arte.

Para Wagensberg, al contrario por ejemplo de lo que le ocurre a pensadores como Richard Dawkins (7), existen complejidades a cuya descripción es necesario renunciar. Utilicemos un ejemplo que es fácilmente comprensible para todos: no es posible, por ejemplo, traducir la pasión amorosa en un número finito de proposiciones verificables, de modo que éstas sean necesarias y suficientes para determinar la experiencia (muy real por cierto) de sentirse enamorado. La ciencia como forma de conocimiento sencillamente no vale para conocer esta complejidad en toda su magnitud. En realidad, la opción científica es tanto más acertada cuanto más simples sean los sucesos a representar, pero lo cierto es que la complejidad de lo real abarca mucho más que sucesos simples. Cuando un pensador comprende que tales sucesos de magna complejidad son en realidad, ininteligibles, entiende que el científico no es el método apropiado de conocimiento para expresar de manera finita tal complejidad. A tal forma de conocimiento de expresión de complejidades ininteligibles de manera finita lo denominaremos Arte.

La principal diferencia con respecto al conocimiento científico estriba en que tal conocimiento no es una representación única de la complejidad del problema, sino que elabora imágenes de sucesos del mundo: la hipótesis fundamental del arte sería precisamente este principio de la comunicabilidad de complejidades ininteligibles (frente al de objetivación de la ciencia).

¿Qué significa el principio de comunicabilidad? Según Wagensberg, cuando el artista decide representar una complejidad (en nuestro ejemplo, mencionábamos el sentirse enamorado) mediante una proyección finita (pintura, filme, poesía…) tiene la esperanza de que ésta tenga cierta capacidad para revelar al espectador la complejidad inicial, a diferencia del científico, que no pretende comunicar más de lo representado e incluso recomienda evitar tal tentación.  Por otro lado, en tanto que comunicación, el acto artístico pertenece únicamente a un sistema formado por un par: un creador y un contemplador.

Una comunicación que incluso se convierte en una “profecía” que puede trascender el tiempo y el espacio, como sostenía el poeta Allen Ginsberg: es lo que ocurre, por ejemplo, cuando usted se sorprende de repente arrobado ante la obra de un autor ya difunto, sin que ni siquiera la distancia o la misma muerte hayan podido evitar el establecimiento de una comunicación real de alguna complejidad ininteligible, pero exacta, entre ese par imposible de seres humanos.

COMUNICACIÓN en FISIOTERAPIA

Durante los años que van sumando a su experiencia profesional, el que esto suscribe  cada vez tiene una cosa más clara: la fisioterapia, si es algo, es sobre todas las cosas una estrategia de comunicación con el paciente y no precisamente verbal en todos los casos.  Una mano que comunica apoyo, afecto y a veces hasta silencio en medio del ruido y la confusión que rodea a tantos pacientes en algunas fases de su proceso de recuperación. Una mano que evalúa y obtiene un feedback del estado de los tejidos. Una mano que alivia el dolor y el sufrimiento, con todo el potencial de comunicación que eso trasmite. Un cruce de miradas entre el enfermo y su fisioterapeuta en el transcurso de una larga rehabilitación, que comunica toda la crudeza de la discapacidad o los ánimos para superarla. En contacto físico de un fisioterapeuta que trasmite sosiego, cariño, modulación del tono, inhibición, etc a un gran discapacitado incapaz de verbalizar. Y por supuesto comunicación verbal: la pedagogía en todas sus vertientes,   cómo abordamos la entrevista del paciente y nos relacionamos con él;  el tener en cuenta sus expectativas, su cultura sanitaria en relación con su dolencia o en cómo comprendamos su realidad psicobiosocial va buena parte del éxito del tratamiento.

Afirmo que existe conocimiento en la comunicación verbal y no verbal con el paciente, un conocimiento que es vital para llevar a término de manera exitosa nuestros tratamientos. Y en esa comunicación significamos de manera finita (palabras, contacto) realidades ininteligibles como empatía, comprensión o confianza sin las cuales sencillamente, no podríamos realizar correctamente nuestro trabajo y más aún, nuestra profesión no tendría razón de ser. Como en la caracterización de Arte propuesta por Wagensberg, también aquí prima la comunicación referida a un par, en nuestro caso el formado por el fisioterapeuta y el paciente. Más allá de la indudable virtud del aspecto técnico de nuestras intervenciones (tekhné) o el uso racional de tal virtud (tekhné iatriké) la Fisioterapia, como cualquier acto médico es Arte en tanto que conocimiento, un conocimiento que lejos de ser menor, es el que le da un sentido último (aspecto teleológico).

DIMENSIÓN ÉTICA

El profesor Dr De Llanos (Universidad de Sevilla) definió en un reciente Congreso de Fisioterapia la ética como la ciencia última de las actividades humanas. La alteridad, esa comunicación con el otro, es la que fundamenta la ética clínica del fisioterapeuta, entendida ante todo como una responsabilidad: el fisioterapeuta debe clinarse ante el enfermo para intentar ayudarle. Lo clínico se erige pues en el marco constituyente de la fisioterapia, en el sentido no de curar, sino de diagnosticar y tratar lo más correctamente posible.

Para este fin, el fisioterapeuta necesita naturalmente del conocimiento actualizado y riguroso de las ciencias de las que se nutre, pero tal conocimiento científico siempre quedará no sólo incompleto, sino carente de todo sentido, si olvida ese otro que sólo se aprehende en la comunicación con el enfermo que aporta al fisioterapeuta su razón de ser.  Decía Marañón que la principal herramienta diagnóstica del médico era el sillón. Y para aquellos que se puedan ver sorprendidos por la relación aparentemente lejana entre arte y ética, basten estas palabras de un especialista de la talla de  Roger Scruton: “El arte es también un fenómeno moral: el mejor arte se consagra a la tarea de hacer que valga la pena la vida ética y mostrar que todos los constes que implica se ven plenamente compensados” (8)

CONCLUSIÓN

El Arte en una práctica sanitaria, como es la Fisioterapia, se debe entender en su variante sustancial como el uso racional de la virtud  en la utilización de las tecnologías sanitarias que le son propias (tekhné iatriké), pero también en su variante epistémica,  en tanto que conocimiento. El conocimiento científico, esto es, el de realidades inteligibles y objetivables es condición necesaria, pero nunca suficiente en la formación continua del fisioterapeuta. Otro tipo de conocimiento y su aprendizaje, el de las realidades ininteligibles que orbitan sólo en la esfera de comunicación del par fisioterapeuta-paciente, no sólo resulta indispensable para el desarrollo clínico de la profesión, sino que entronca directamente con la dimensión ética de la Fisioterapia y en última instancia, le da todo su sentido.

La Fisioterapia como estrategia de comunicación multinivel con el paciente. En el aprendizaje y la gestión de este conocimiento y no en otro sitio, es donde en realidad reside el verdadero arte de la práctica de la Fisioterapia.

Por estas tres razones que engloba (sustancial, epistémica y ética),  defiendo la inclusión del sustantivo Arte como indispensable en la conceptualización de la Fisioterapia.

REFERENCIAS

(1)    Gallego T. Bases Teóricas y Fundamentos de la Fisioterapia. Madrid: Panamericana; 2007

(2)    Wittgenstein L. Investigaciones Filosóficas. Barcelona: Crítica; 2010

(3)    Gombrich, E.H. Arte e Ilusión. Madrid: Debate Editorial; 2003

(4)    Laín Entralgo, P. Historia Universal de la Medicina. Madrid: Masson; 1998

(5)    Real Academia de la Lengua. Diccionario de la Lengua Española. Madrid: RAE; 2001

(6)    Wagensberg J. Ideas sobre la complejidad del mundo. Barcelona: Tusquets Ed; 1985

(7)    Dawkins R. El espejismo de Dios. Madrid: Espasa; 2012

(8)    Scruton R. Art and Imagination. London: Chaucer Press; 1974

* Imagen: Google

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21 pensamientos en “¿Es la Fisioterapia un Arte? Una aproximación epistémica y ética

  1. Un premio príncipe de Asturias que escuché en el Niemeyer postulaba que ser inteligente no implica sólo tener un alto CI, o conocer muchas matemáticas. No estaba de acuerdo en que un virtuoso del violín (un artista) lo que tenía no era inteligencia, sino “talento”.
    Su teoría, de las múltiples inteligencias, se basa en eso. No es menos inteligente en mi opinión un Fisio con grandes habilidades sociales o de empatía, por ejemplo, que aquel que conoce todo sobre la MBE
    Coincido contigo: no sólo hay ciencia en la fisioterapia.

    • Estimado iMAM, muchas gracias por tu reflexión que comparto plenamente. La inteligencia es algo más que acotar el intelecto a una actividad estrictamente científica y más en algo tan complejo como son las ciencias de la salud. Para mí, la ciencia es condición necesaria, sin la cual no existiría la fisioterapia, pero no suficiente para caracterizarla. Una vez más, ese término medio, esa virtud.

      Un abrazo!

    • Muchas gracias Gerard por tu comentario. Me alego hayas disfrutado con la lectura. Por supuesto traslado idéntica reflexión al campo de la Osteopatía, como en general creo que es válido para cualquier tipo de Medicina.

      Un abrazo!

  2. Un amante de la retórica y la poesía como tú, debía ser un defensor de la palabra ARTE, no podía ser de otra manera, pero creo que no estoy de acuerdo.

    Apuntalas bien la orientación científica de la fisioterapia, porque eres sabedor que la palabra ARTE se utiliza como defensa de una práctica individualista e interesada de lo que Frank Sinatra diría “A mi maneeeera” alejada del conocimiento común.

    En su momento dije ( recuerdo que en este foro y con Miguel Villafaina) que la palabra ARTE no hacía un gran favor a la fisioterapia, podrá ser correcta lingüísticamente, pero al igual que la palabra holístico, se utiliza con fines demagógicos que la devalúan.

    Aun así no estoy convencido que sea tan correcto. Pensando en lo que implica el ARTE en otros campos, por ejemplo, la música, no termino de verlo. Crear música es ARTE, pero hace falta la técnica, horas de ensayo y un dominio de la coordinación para llevar los tiempos… Cuando alguien es capaz de ir más allá, de interpretar o de crear algo inspirador y transmitir un sentimiento, entonces es un pedazo de artista, un genio.

    Yo no quiero eso para la fisioterapia, no hay genios ni gurús en fisioterapia, hay fisios que manejan mayor o menor cantidad de información, con mejores o peores cualidades y aptitudes personales, pero nada más, el resto es aprender a aplicar la técnica con mayor o menor fortuna, en función de una cosa, lo que te guste y disfrutes de lo que haces, que hará que le dediques más tiempo y acabes siendo un friki de la fisioterapia más.

    La comunicación es una técnica más, de eso creo que hablaré bastante en las 2º Jornadas Interhospitalarias. No es un subproducto de la terapia, es una terapia en sí misma, y dado que la no comunicación es imposible, se debe optimizar como recurso, y tecnificar. Ya hay cosas al respecto.

    Lo abstracto también es definible, y creo que debe expresarse en términos biológicos si hablamos de fisioterapia. Me quedo con Dawkins.

    Me alegro que vuelvas a tu obra inacabada, estoy convencido que puede dar mucho más de sí.

    Un abrazo

    • Querido amigo,
      No soy un amante de la retórica sino de la dialéctica (que es algo muy distinto) aunque en lo de la poesía sí has acertado.

      Comprendo plenamente tu objeción. Yo tampoco soy nada partidario de los usos demagógicos de la palabra “arte”: por esa misma razón, he escrito esta entrada, para caracterizar correctamente el vocablo y ver si es posible algún sentido para la fisioterapia. Mi razonamiento me ha llevado a que sí por la vía de la epistemología y de la ética, pero tampoco pretendo tener razón. Es sólo un razonamiento, que empieza en una hipótesis y llega a una conclusión.

      No obstante, hay una cosa en la que no estoy de acuerdo contigo. Según mi razonamiento, no quien compone una melodía es un artista, es sólo quien comunica una complejidad con ella y en ningún momento he hablado de que tales artistas sean “genios” o “gurús”. Hablo simplemente del conocimiento artístico, como aquel que expresa ininteligibilidades de manera finita.

      Por supuesto rezacho la palabra gurú. Como tú, tampoco quiero eso para la fisioterapia. Pero volviendo a la etimología del vocablo “arte”, no rechazo la idea de “virtud” en la profesión. Podemos si quieres tomar la virtud en su sentido primigenio, aristotélico: el término medio entre dos extremos igualmente viciosos. No quiero una fisioterapia viciosa en sus planteamientos: en este sentido, creo que tenemos que buscar la “virtud”, la excelencia en todas las facetas. Virtud entre el empirísmo acientífico y el cientifismo aclínico, por ejemplo. Una actitud viciosa es encumbrar técnicas o personajes hasta el culto. La actitud virtuosa es considerarlas con moderación y pensamiento crítico.

      Comentas que la comunicación es una técnica más. Perfecto, yo no estoy en desacuerdo, en realidad. Pero si tomamos esta premisa tuya como válida, creo que acabamos llegando exactamente al mismo punto que yo: una técnica, una tecnología sanitaria más, ergo…una “tekhné”… en un sentido etimológico del arte, una “virtud” sin mayores prentensión que ser sólo eso. Una vez más, llevarla hasta el culto supondría todo lo contrario, la actitud viciosa! Esa comunicación será “arte” también en un sentido epistémico si además aporta conocimiento mediante la comunicación de complejidades ininteligibles. Sin mayor pretensión también.

      Una última nota: sabía que estarías de parte de Dawkins. No obstante y en defensa de Wagensberg en lo referente a la inteligibilidad, decir que nuestro autor catalán distingue el conocimiento como una tríada entre el científico, el artístico y el revelado: nunca existe un conocimiento puro, sino que todo conocimiento presenta una mezcla de los tres componentes. Puede no valer a los Dawkinistas, pero al menos se aleja de una posición antagónica… una vez más, el arte de buscar ese punto medio, la virtud

      Un abrazo grande, Maestro y mil gracias por tus hondas reflexiones, que en buena medida sabes que comparto. Mi modesta aportación a la fundamentación profesional no ha sido abandonada: va seguir saliendo a cuenta gotas en la medida que me lo permite mi ajetreada vida y las ganas 😉

  3. Hola Eduardo:

    Como siempre, es un lujo leerte. No todo el mundo tiene el don de llenar de palabras con contenido, la propia definición de las palabras y alargar si cabe, sus posibilidades.

    En este caso pero, me encuentro en la misma tesitura que Rubén. Si bien comparto el sentido y entiendo el encaje dentro de un marco ético que no a nivel moral, al tener, como profesión sanitaria la necesidad de reflexionar y establecer un porqué sobre la norma de conducta más allá de darla, en unos momentos donde la profesión será juzgada por la capacidad de evidencia demostrable en sus praxis y terapias, no parece que el arte nos vaya ayudar, sobretodo porqué en el arte se ha apoyado todo aquel que ha querido hacer progresar la profesión a propósito del YO, hilvanando construcciones propias de difícil sustento, sino fuera por la ignorancia, a veces colectiva.

    Estoy contigo que el enfoque biopsicosocial del cual parten todas las ciencias de la salud , deslegitiman en parte la frialdad de la ciencia del tejido y demuestran que a veces, esa llamada búsqueda de la evidencia es cara y poco efectiva precisamente, porqué no es afectiva y las personas son seres sociales que necesitan sentirse bien atendidas y en Fisioterapia tratamos a personas y no a patologías.

    Entiendo que ciencia y arte no tienen porqué ser conceptos opuestos porque ambos toman ejemplos de realidad, porqué ambos pretenden llegar a algo nuevo y ambas intentan participar en el avance de la humanidad, pero como ciencia fáctica o real que somos, al ser ciencia, creo que el camino de la subjetividad del arte debe quedar por detrás de la mejora, en la objetividad científica débilmente construida en nuestro caso por tener por cada 100 fisioterapeutas medio investigador si cabe, sobretodo porqué el arte propicia el mantenimiento de un lenguaje individual y el camino de la fisio es llegar, como nos pasa en el caso del Diagnóstico en Fisioterapia, a compartir un lenguaje universal.

    Me atrevería a decir también, que potenciar la observación de la propia naturaleza como ciencia en Fisioterapia sería corregir, puede, uno de los defectos más comunes en el PAF como es los criterios de observación, hacia unos estándares que hagan que una exploración física deje de ser algo propio a partir de una metodología o escuela de terapia

    Quiero para la fisio un mayor uso de la razón como científico y un menor uso del alma como artista, no porqué no lo debamos hacer sino porqué no parece que este camino nos abra más puertas en el momento de crisis que vivimos. Las amenazas latentes así nos lo indican.

    Estoy mas en la línea de la frase que recuperó Arturo Suc en #Hand Fun: “El arte del clínico es la aplicación juiciosa de la evidencia” que no debería ser “el ojo clínico” sino la utilización consciente, explícita y juiciosa de la mejor evidencia científica disponible para tomar las mejores decisiones sobre el cuidado de pacientes o grupos sociales.

    Es un camino de construcción difícil, pero creo que en esa dificultad,radica el crecimiento definitivo y asertivo de la Fisioterapia.

    Aunque por primera vez sea un debate en una discrepancia contigo, es un placer saludarte amigo.

    Un abrazo

    Rafel

    • Estimado Rafel, muchísimas gracias por pasarte por estos lares y dejar constancias de estas valiosas reflexiones.

      Como le dije a Rubén, comprendo plenamente vuestras objecciones. Efectivamente y desde un punto de vista corporativo, estoy de acuerdo completamente contigo en que “vender” la fisioterapia como “arte” sería una torpeza. Son tiempos de todo-o-nada y de pragmatismo imperante, y en aras del beneficio de la profesión, ante la disyuntiva de elegir una palabra difinitoria de la profesión, créeme que si de mí dependiese, yo tampoco apostaría por “arte”.

      Sin embargo estas ideas que expongo en la entrada, son un poco de puertas para adentro, no para vender fuera, sino de reflexión interna. Así, elimininadas de la ecuación las presiones corporativas y hasta la moda, lo que me llevó a plantear esta cuestión fue precisamente cierta crítica al “cientifismo” imperante, precisamente desde una posición irrenunciable de la fisioterapia como ciencia. Parémonos un momento a pensar. En realidad, ¿todo conocimiento es científico? No lo parece. Conocemos muchas cosas en nuestro día a día, no de manera científica, al menos en su definición ortodoxa de las ciencias naturales (inteligibilidad, objetividad y dialéctica con la Naturaleza). En realidad y desde este punto de vista, si te fijas el conocimiento científico es realmente una parte muy pequeña del total de nuestro conocimiento del mundo. ¿Y en la práctica de la fisioterapia? Pues creo que ocurre algo similar, ¿no? ¿Todo lo que conocemos en nuestro día a día como fisioterapeutas es científico? Por otro lado, esto desemboca en otra cuestión no menos importante. Todos tenemos claro en ciencias naturales los criterios de demarcación científica, pero ¿y en ciencias sociales o de la salud? ¿Son los mismos? No está tan claro.

      Por ejemplo, ¿es una investigación cualitativa, tan apropiada en algunos casos para la fisioterapia, una investigación científica? No parece que el criterio de objetividad entes mencionado ciertamente se cumpla, o al menos, podemos convenir que es muy difuso y sin embargo, dadas ciertas condiciones, no dudamos de que este tipo de investigaciones son científicas. Ciertas condiciones como que esté publicado en una revista de impacto, revisado por un tribunal, que siga una normativa y determinada metodología a la hora de ser planteado, diseñado y escrito. ¿Por qué lo hacemos? Por puro consenso: el criterio de demarcación científica en ciencias de la salud es también, una cuestión de poder. Un grupo de “algunos” decide por consenso que “algo” es científico y entonces, ese algo es “científico”. ¿Pero lo es en un sentido ortodoxo de la palabra? Ciertamente no.

      Lo que me animó a realizar esta entrada difícil fue explorar de manera crítica qué hay más allá de ese cientifismo, el ortodoxo y el digamos, consensuado, que existe en la profesión. Si volvemos a Wagensberg encontramos de nuevo una fuente de sentido común creo yo que bastante realista: en la práctica, ningún científico, ni siquiera de las ciencias naturales, obtiene cocimiento estrictamente científico en su actividad: todo conocimiento es una mezcla de varios componentes, en los que el artístico es, ciertamente uno no menor. Un componente, el artístico, que me ha sorprendido cuando, guiado por esa línea de razonamiento, me ha llevado directamente a terrenos de la ética, no suficientemente considerada muchas veces en las definiciones científicas o meramente técnicas de la profesión y sin embargo tan importante. El arte, en fin, me ha parecido un concepto de una polisemia lo suficientemente hermosa para ser contada. En todo caso, no deja de ser una opinión muy personal, nada más.

      Comparto la definición de Arturo Such en lo referente al arte: en realidad, no se aleja de esa primera acepción etimológica de “virtud”. Virtud en ese sentido aristotélico de buscar la mesura. El arte en fisioterapia sería, pues, también esa virtud para dimensionar la evidencia científica dentro de la práctica clínica. Por supuesto que sí.

      Un placer y todo un lujo tenerte por aquí. Insisto que es una entrada arriesgada y muy subjetiva, no pretendo tener razón y en el fondo, comprendo perfectamente las objeciones.

      Un abrazo!!!

  4. Es de recomendable lectura lo que escribes, tu discusión con Ruben, etc. Gracias. Gracias también por la mención. Se me ha generado un buen conflicto; si para ti el arte en fisioterapia tiene mucho que ver con la relación humana entre tu y el paciente; que sentido y significado tiene uno de los objetivos de “Enfoque Biopsicosocial” que es intentar aportar ciencia a algo que es, por ser initeligible, arte. ¿Tiene sentido? ¿Tranformar arte en ciencia? Además de dificil puede generar mutaciones. Es la crítica que me hace Verònica muchas veces. ¿Qué opinas tú (y el resto de compañeros lectores?

    Un abrazo, Jose Miguel

    • Estimado José Miguel,

      Decía Bertrand Russell que el fin de la ética es, por sí mismo, descubrir proposiciones verdaderas acerca de la conducta virtuosa o viciosa de una determinada práctica. Como le decía a Rafel, mi opinión es que el científico es sólo un componente más de nuestro conocimiento del mundo, y como partición de campo de ese mundo, en la práctica de la fisioterapia ocurre igual.

      La comunicación, como decía Rubén, es una técnica y ciertamente puede y debe ser entrenada para sacar el máximo beneficio en nuestros tratamientos. Pero en tanto que técnica, tekhné, también significa virtud, que es la primera acepción de arte y como acabamos de ver en la entrada y en esa cita de Russell, conecta directamente con la ética. Todo está relacionado.

      Lo que quiero decir con esto amigo mío, es que bajo mi humilde punto de vista, el error estriba en buscar categorías estancas en algo en donde existe interrelación constante. ¿Es un arte? ¿es una ciencia? ¿es una ética? Pues posiblemente todo a la vez, porque la realidad es que el conocimiento global del mundo no puede prescindir de ninguna de estas acepciones.

      Así, no veo contradicción en perfeccionar científicamente una habilidad técnica, como son las estrategias de comunicación con el paciente, para engrandecerla y profundizar en su virtud (arte, etimológicamente) en aras de un fin ético que no es otro que trabajar por y para el beneficio del paciente. Fisioterapia como aproximación (estrategia de comunicación) a y con la realidad clínica del paciente: ciencia, arte, ética.

      Lo que no quita que existan aspectos de esa comunicación, el de las realidades ininteligibles, como la empatía (arte, epistemológicamente) a los que tengamos que renunciar. Antes al contrario, es necesario también profundizar en su virtud -aunque en este caso, no sea de manera científica- para alcanzar ese mismo fin ético.

      Espero te haya ayudado. Un abrazo!!!

  5. Querido océano. Una vez más haces que tenga que usar diccionario, y que haga uso de la concentración cosa que a mi edad, ya supone un gran esfuerzo. Sin duda soy defensor de la fisioterapia como arte y ciencia. Esnecesario que tengamos el conocimiento sobre las bases de nuestra profesión, el de las técnicas y su dominio, y de las investigaciones que apoyen todo eso. Pero no es menos cierto, que si con el paciente delante no somos capaces de tener el arte de comunicarnos con el paciente, es decir escuchar e interpretar, de nada nos vale el conocimiento. Desde el puntonde vista clínico, sin duda el arte es imprescindible. La cantidad de fisios que están muy formados pero no son capaces de enfrentarse a un paciente, desgraciadamente es mayor de lo que nos gustaría.

    Un abrazo fuerte y de nuevo un placer leerte.

    • Querido amigo,
      un honor leerte de nuevo por aquí! Me alegro coincidir también contigo en esta aventurada aseveración que, sin embargo, espero haber razonado al menos de una manera coherente.

      Efectivamente la comunicación es algo fundamental en nuestro trabajo, hasta tal punto que incluso nuestros abordajes o metodologías más contemporáneas no son otra cosa más que estrategias de comunicación clínica con el paciente, como tú bien sabes.

      Transversal a esta comunicación más técnica y permeándola continuamente, esta esa “otra” comunicación de “lectura” del paciente (en términos de empatía, por ejemplo) que nos ayuda también a modular la comunicación formal y hasta el diseño o tiempos del tratamiento. Esa comunicación de realidades ininteligibles entre el par fisioterapeuta-paciente sería el arte en nuestra profesión.

      Un abrazo grande y de nuevo, un gusto leerte!!

  6. Eduardo, excelente y encantadora su entrada; me gustaría compartir el siguiente video. Ojalá aporte a su conocimiento:

    Saludos desde México.

  7. soy estudiante de lci. en terapia física y he leído todo he quedado encantada y aun mas interesada en la fisioterapia me gusto mas aun la parte de comunicación en fisioterapia

    • Estimada Ana,
      Muchas gracias por su participación y su opinión. Me alegro le haya gustado esta aproximación personal al concepto de fisioterapia, también como Arte, entendida como una estrategia de comunicación verbal y no verbal de complejidades (in)inteligibles con el paciente.

      Reciba un saludo y siéntase libre de participar en este espacio cuando quiera

  8. Lo esencial del arte es crear, y la fiisoterapia como profesión y ciencia dinámica crea tratamientos específicos para cada paciente como resultado de un complejo proceso de razonamiento que determina las necesidades cineticas del paciente, que proyecta a futuro un modelo de movimiento que comunicara mas gestual que verbal el sentirse bien.

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