Necesidad de un Pensamiento Crítico en Fisioterapia

Corrían los años 60 del siglo pasado cuando un grupo de estudiantes norteamericanos, entonces comprometidos políticamente con el pacifismo y en contra de la Guerra de Vietnam, exigían una adecuación de sus estudios a la problemática real de su tiempo.

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Gracias a ello, en las facultades de filosofía se empezaron a diseñar cursos de lógica de la argumentación en lenguaje natural en lugar de la tradicional lógica formal, en donde el foco de interés pasó de inspirarse de los Analíticos Primeros de Aristóteles a las Refutaciones Sofísticas y los Tópicos también del estagirita, pues no en vano, las Refutaciones… constituyen el primer estudio occidental sistemático sobre falacias (G. Navarro). Todo ello propició la llamada new wave de la lógica aplicada que culminó en los años 80 con la eclosión del movimiento del Critical Thinking, muy popular y consolidado ya desde entonces en los países de tradición anglosajona, pero sorprendentemente ignoto para el gran público en algunos como España y que constituyen buena parte del corpus de lo que se conoce actualmente como “lógica informal” .

Cuando hablamos de lógica informal y argumentación, ¿estamos hablando sólo de palabrería vacua? Para los neófitos es importante marcar las diferencias: la Lógica estudia los vínculos inferenciales entre grupos de proposiciones estructuradas unas como premisas y otras como conclusión de un argumento; la Dialéctica es una rama de la Lógica que analiza los argumentos en un contexto discursivo y los evalúa como válidos o inválidos y falaces. La Retórica, en cambio, estudia los argumentos persuasivos con base en creencias, valores y preferencias de una determinada audiencia. Se diferencia de la Lógica en que se basa en un razonamiento simulativo audiencia-dependiente: las premisas usadas se eligen en función de cuales sean las preferencias y valores del público al que se aspira persuadir. (Bordes, M). Así pues, es competencia del Pensamiento Crítico saber discernir entre un discurso o argumentación retórico y otro dialéctico; y en el caso de que sea dialéctico, saber discriminar si es falaz o no.

Un elemento clave del razonamiento crítico es la capacidad de identificar falacias en los argumentos discursivos. Pero ¿qué es una falacia? Fallaciae era la denominación latina de los sophismata o argumentos engañosos, que ya denunciaban Sócrates y Platón de los oradores de su tiempo y que, como se explicó antes, fueron clasificados por vez primera por Aristóteles en las Refutaciones Sofísticas. En un campo científico, ¿pueden existir argumentos falaces? Naturalmente que sí. Volvemos a recordar lo que señalamos en una entrada anterior: toda explicación científica tiene la estructura epistémica de un argumento (Hempel; Oppenheim). Es decir, que desde este punto de vista, una explicación científica compete a la Dialéctica y por lo tanto es necesario dotarse de conocimiento para saber identificar argumentos falaces. Estos argumentos pueden utilizarse para dar un barniz de raciocinio a ciertos discursos que pueden seguir unos intereses diferentes o incluso propiciar abusos en la población. En una profesión como la nuestra, en donde la formación se basa en el mercado, es esencial adquirir herramientas de discernimiento para saber identificar falacias que fundamentan una teoría, una explicación, un estudio para evitar ser engañados o prevenir a la población de los estafadores profesionales, que como sabemos, en Fisioterapia y Terapéutica en general, campan libremente a sus anchas: el mercadillo de los remedios en que se ha convertido el mapa de lo alternativo, pero también el de lo oficial da buena cuenta de ello.
Una falacia es algo más que la tradicional definición aristotélica, “argumento que parece válido, pero no lo es” , pues hay muchos argumentos que son falaces que no sólo parecen válidos sino que lo son (Hamblin; Bordes). Y también, es crucial destacar que un argumento puede ser razonable a pesar de no convencer a nadie o sólo a algunas personas (G. Navarro; Bowel y Kemp). Así pues, una definición moderna, de lo que es una falacia debe situarla en un contexto de intercambio verbal dinámico entre diferentes participantes y que se presentan como violaciones de las normas dialécticas. Por ello, tomo como muy completa la definición de falacia propuesta por Bordes basándose en los principios de Grice sobre buena argumentación,

“Falacia (def.) es un argumento no razonable o racionalmente no convincente, es decir que, aunque puede ser válido, contiene un error inferencial por violar uno o más criterios de buena argumentación

Un argumento razonable se define como un argumento que es racionalmente persuasivo: en el caso de los deductivos, sólo serán razonables los deductivamente válidos (que además serán correctos si las premisas son verdaderas) y en los inductivos, los inductivamente fuertes, esto es, en los que la inferencia entre las premisas y/o la conclusión no es débil. ¿Y cuáles son los criterios griceanos de buena argumentación? En lo referente a la lógica informal, hablamos de los criterios de Claridad, Relevacia y Suficiencia. Seguimos aquí la taxonomía propuesta una vez más por Bordes:

1. Se contraviene el Criterio de Claridad cuando no presentamos con honestidad el lenguaje con el que construimos nuestros argumentos. Un ejemplo común de falacias que en nuestro campo contravienen el Criterio de Claridad son las Falacias por Predicción Vaga: la suelen cometer los amantes de las pesudociencias, cuyas afirmaciones no corren nunca el riesgo de ser falsadas, riesgo que legitima el lenguaje científico, tal y como se explicó en otra entrada. El argumento “el cuerpo del operador se comporta como un canal que comunica la Energía Universal con organismo del paciente”, empleado cuando nos explican la técnica del Reiki, o “la estructura se mueve porque nosotros sentimos el movimiento en nuestras manos”, cuando nos introducen en algunas otras terapias manuales, son ejemplo claros de falacias de este tipo. Imposibles de ser falsadas, luego imposibles de refutar y por ello mismo nunca razonables, sin que ello implique ningún demérito de su eficacia clínica o no e incluso que no sean ciertos. Otro tipo de falacia de este tipo de la denominada del “Obscurum per obscuris“: cuando el desarrollo de un argumento consiste en explicaciones adornadas de tecnicismos tanto o más oscuros que aquello que se pretende explicar. Cualquiera de nosotros puede reconocer a algún profesor metiéndose en este jardín falaz al intentar responder una pregunta difícil de algún alumno para intentar salir del paso sobre un tema que en realidad, no tenía lo suficientemente dominado; o en mucha publicidad engañosa en donde se abruma con tecnicismos de manera exagerada para pretender captar la atención del público lego. Otro tipo de falacias que se pueden incluir en este apartado, son las Falacias por Ambigüedad: cuando nos servimos de la polisemia de una palabra para falazmente intentar defender nuestra posición. “Es algo natural, no te puede hacer daño. Todas las terapias y productos naturales son, por definición, buenas” es, en lo que atañe al lenguaje, un argumento que contiene la falacia por ambigüedad: se abusa del significado de la palabra “natural” y se asocia a una versión romántica de la Natura, cuando la naturaleza en principio ni es buena ni mala, ni inocua ni lo contrario (?) y por otra parte, prácticamente cualquier “producto natural” no lo es en el sentido en el que se lo quiere vender, al estar hoy en día manipulado de una u otra manera por el ser humano antes de presentarse al público; está supeditado también a unos intereses mercantiles de la industria que los soporta, por menor que sea la escala de la misma en comparativa con la que apoya a la medicina oficialista. Y en última instancia, en rigor la idoneidad de cualquier medicamento o terapia debe venir sancionada mediante ensayos clínicos, independientemente de su tiplogía.

2. Se contraviene el Criterio de Relevancia (“ignoratio elenchi”) o por “ignorancia de la refutación” cuando las premisas que presenta quien argumenta prueban una proposición distinta de la que quieren realmente probar, fundamentalmente debido a tres tipos de fallos: la omisión de datos relevantes, la introducción de datos no pertinentes o falsas pistas y la simple vacuidad. Dentro de las Falacias por Omisión, encontramos la más común en la conocida como del Hombre de paja o del Testaferro: convertimos al partidario de la tesis que se critica o la tesis misma en un mero testaferro o en una figura o versión caricaturizada, débil y simplista. Por ejemplo, argumentos tan comunes que encontramos sobre la fisioterapia por parte de quiromasajistas, quiroprácticos u osteópatas en donde se la define como “aparatología” y “que sólo atiende al síntoma y no a la causa”, contiene la Falacia del Testaferro: si bien es cierto que en determinados modelos asistenciales la fisioterapia que se práctica es precaria, esto no es óbice para reducir a toda una profesión con un enorme y creciente bagaje clínico e investigador a esa caricatura. Mediante la Falacia del Falso Dilema se reduce el espectro de las opciones a dos cuando existen más posibilidades. Recientemente vimos un ejemplo de ella en la argumentación presentada en el estudio de Serrano Aguilar y cols. En el pensamiento científico es notable la tentación que suponen las falsas disyunciones, pues falsar una hipótesis no proporciona datos a favor de que la hipótesis contraria quede confirmada: no se confirma una hipótesis al fracasar en falsarla, pues sólo es un paso más en el proceso de confirmación empírica.

Las Falacias por Intrusión o Falsa Pista atentan contra el criterio de relevancia por insertar en la discusión crítica elementos que distraen del asunto de debate, han sido identificadas como tales desde antiguo y se corresponden a los denominados argumentos red herring de la literatura anglosajona. Para que se entienda mejor, un red herring es el equivalente en la Dialéctica a las “cortinas de humo” de la Retórica, de las que se sirven brillantemente los gabinetes de prensa y comunicación de nuestros políticos cuando necesitan desviar la atención de la población sobre temas incómodos. Como se vio en la anterior entrada, la respuesta de la Fisioterapia Institucional al estudio de Serrano Aguilar contenía un clamoroso red herring al llevar el debate bien a una estéril confrontación con los Médicos Especialistas en Medicina Física y Rehabilitación, bien a descubrir las bondades de la técnica de electroterapia, asuntos ambos en en realidad nada tenían que ver con el contenido del estudio que se pretendía rebatir. Dentro de esta tipología el ejemplo más conocido son las Falacias Ad Hominem: ponemos la carga de prueba ad personam (“sobre la persona”) en vez de hacerlo ad rem (“sobre el asunto”): volviendo al ejemplo del estudio, la mayor parte de las refutaciones que se hicieron contravenían el principio de relevancia mediante una acusación que contenía la falacia ad hominem sobre la persona del Dr Kovacs o sus métodos, en vez de lo que el Dr Kovacs había escrito en su estudio. En otro orden de cosas y si ustedes se fijan, el debate político de nuestro tiempo ha quedado tristemente reducido en gran parte a una serie de concatenaciones de falacias del hombre de paja y falacias ad hominem: la crónica política nos puede servir, al menos, como un excelente campo de pruebas para entrenar nuestras facultades en detectar este tipo de falacias que luego vemos reproducidas, de una u otra manera, en nuestro campo.

Cuando apelamos sólo a la autoridad o a la tradición para defender nuestro argumentos, contravenimos el principio de relevancia mediante la conocida como Falacia Ad Vericundiam (del latín vericundia, “respeto”) : el acatamiento irreflexivo de la Ley de la Polaridad Dinámica de Cajal que tan bien nos explica siempre nuestro neurólogo favorito Arturo Goicoechea, o la apelación constante o exageranda a Still que profieren algunos osteópatas son claros ejemplos de este tipo de falacias, que a mi juicio, es una de las más peligrosas para el avance de cualquier profesión científica. Los expertos son falibles y aunque merecen nuestro respeto y admiración, hay que cuidar de no perder nunca el suficiente razonamiento crítico como para prevenirnos de que ese respeto nos ciegue contra nuevas evidencias. Convenimos con Bordes en el adagio latino Amicus Plato, sed magis amica veritas: el tope de la justificación no está nunca en una persona ni en una institución. De manera similar, la Falacia Ad Novitatem contraviene el Criterio de Relevancia porque la sola novedad de una tendencia o pensamiento no debe ser nunca una característica que legitime ningún razonamiento. Una profesión como la nuestra, con una capacidad crítica colectiva tan débil y por ello tan susceptible a las modas del mercado, no escapa de esta falacia facilmente: en la época de las cadenas musculares, todas las explicaciones eran ad novitatem por cadenas; si la moda es la fascia, todas las explicaciones son ad novitatem por la fascia. Ahora que está en boga la neurobiología, ninguna explicación debe sustraerse del prefijo neuro o quedará invalidada… no hablemos de las terapias alternativas y la tendencia reciente que tienen a emplear los modernos términos “cuántico”, “vibracional”, “energético” o “ADN” (otros ejemplos fascinantes en 1, 2, 3, 4) para justificar y argumentar sus doxas. En rigor, habría que contrastar primero qué conocimientos sólidos en mecánica cuántica, termodinámica de los procesos irreversibles, leyes de potencias o genética molecular tienen quienes acuñan, enseñan o practican estos métodos y qué ensayos clínicos o de laboratorio justifican tales denominaciones. Debemos estar prevenidos de este tipo de falacias y pensar de manera crítica antes de acatarlas ciegamente.

3. Falacias que contravienen el Criterio de Suficiencia (“secundum quid”) o también conocidas como las Falacias de Inducción, las encontramos cuando la inferencia que existe entre las premisas y la conclusión de argumentos de tipo inductivo es débil, lo que convierte a dicho argumento en no-razonable. Las Falacias de Inducción Precipitada pueblan la mayoría de nuestros prejuicios: consisten en generalizar a partir de muestras que no satisfacen las condiciones de suficiencia (muestra lo suficientemente grande) y/o representatividad (muestra aleatoria estratificada). “Todos los fisioterapeutas sólo tratan el síntoma” o “todos los osteópatas son unos magufos acientíficos”, son claros ejemplos de falacias de inducción precipitada. Dentro de este grupo, son notables las llamadas Falacias de la relación causa-efecto (“non causa pro causa”), que por su importancia en tantísimos argumentos discursivos de la fisioterapia, ampliaremos en otra entrada: las falacias cum hoc, ergo propter hoc, (falacia del efecto conjunto), la post hoc, ergo propter hoc (de la correlación coincidente); la de causa compleja o la de pendiente resbaladiza son claros ejemplos donde se induce falazmente los efectos a raíz de una causa o viceversa.

La lista de falacias de cada grupo es naturalmente mucho más amplia y no pretendo aburrir al lector que haya tenido la valentía de haber llegado hasta aquí con una lista interminable. Simplemente basten estas reflexiones para ahondar en la necesidad de profundizar en el razonamiento crítico como una capacidad más del fisioterapeuta: les puedo asegurar que el profesional que sea capaz de desarrollarla será capaz de brujulear con mayor fortuna en la jungla del mercado que es la oferta formativa; tendrá herramientas críticas para enfrentarse a un texto científico; podrá rebatir con honestidad ética y epistémica cualquier argumentación y por supuesto, se expresará y explicará de manera correcta a los pacientes: a la luz de la neurobiología, sabemos ahora qué importancia tienen las palabras y el enorme daño que puede provocar una pedagogía mal argumentada en la educación sanitaria.

De acuerdo: el razonamiento crítico no le aportará per se ninguna técnica novedosa. Pero sin él, el fisioterapeuta no puede llegar a ser un clínico completo: estimula el desarrollo de la Metacognición, entendida como esa apacidad de evaluar críticamente todos nuestros procesos mentales a la hora de plantear el proceso de toma de decisiones clínicas (Mark Jones) y sin la cual es imposible elaborar un razonamiento clínico correcto. El cultivo del pensamiento crítico ayuda a tener una mente abierta y es el mejor antídoto contra el pensamiento dogmático y el acatamiento ciego al maestro o la autoridad; facilita la toma de decisiones y la resolución de problemas. Además, predispone siempre a una actitud de humildad intelectual y promociona la libertad de pensamiento.

Sin argumentación razonable no hay buena comunicación y sin buena comunicación, no es posible que exista fisioterapia de calidad ¿Se atreve a dar un salto y abrir su mente al razonamiento crítico, para ser, como dicen nuestros compañeros de Zérapi un #FisioConZerebro?

* * *

[Imagen: google]

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19 pensamientos en “Necesidad de un Pensamiento Crítico en Fisioterapia

  1. Fantastica entrada como todas las tuyas. Pondré tus reflexiones al lado del Diccionaria de la Real Academia como documento de consulta. En este momento vivimos precisamente este debate entre un grupo de reflexión de compañeros preocupados por las pseudo ciencias. Un abrazo

  2. Ojalá el debate sobre las pseudociencias en fisioterapia acabe calando. El dia que eso pase, me podré morir tranquilo.

  3. El día que el debate sobre pseudociencias en fisioterapia cale de verdad, ya me podré morir tranquilo. Empecé mis andanzas en el blog con eso metido en la cabezota (y otros que por aquel entonces ni conocía) y al final va a resultar que no estábamos tan solos.
    De momento, alimentaré mi hipertensión viendo como unos cuantos siguen ganando un dineral a costa de dar cursos sobre las chorradas más peregrinas que estén de moda en cada momento.

    • Querido Carlos, gracias por tu comentario. Mi opinión es que siempre habrá un resquicio para la pseudociencia: la gente necesita grandes respuestas, respuestas redondas y que satisfagan su sistema de recompensa, y la ciencia no se caracteriza precisamente por ello y más ahora en estos tiempos locos que sólo promocionan la incertidumbre. No obstante, si tan sólo se consigue incentivar un poco el pensamiento crítico en nuestra profesión más de lo que ahora se hace, me doy por bien pagado. Un abrazo!!!

  4. Excelente post, compañero. A mí es que personalmente siempre me ha gustado bastante todo el tema de la lógica, la retórica y la dialéctica aunque no llego a controlar tanto como tú ni de lejos.

    El pensamiento crítico es necesario, no sólo en nuestra profesión sino en cualquier aspecto de nuestra vida. En cierta manera me alegra saber que no soy el único escéptico por naturaleza por estos lares. ¡Un abrazo!

    • Estimado amigo, qué decirte a ti, tú eres todo un maestro de la pluma! Coincido contigo en la conveniencia de la necesidad del pensamiento crítico. La Lógica, la Dialéctica y la Retórica son disciplinas antiguas, muy antiguas, pero han sido dejadas de lado (¿deliberadamente?) de la enseñanza general del público… pero por supuesto las conocen muy bien los gabinetes de comunicación de empresas, políticos, mass-media y estafadores profesionales que se sirven de ellas para crear estados de opinión y vender sofismas como ideas-fuerza para promocionar conductas de consumo en los ciudadanos. Por eso es tan necesario que, aunque estemos manipulados como norma general, cultivemos un resquicio de librepensamiento para ser capaces de pensar por nosotros mismos en cuantas más facetas de la vida mejor… un abrazo!!!

  5. gran post, felicidades. es necesario el pensamiento crítico en casi todas (por no decir todas) nuestras actuaciones con los pacientes. Gracias por el post. Un saludo

  6. Felicitar de antemano al autor por el blog, aunque poco puedo aportar a esta última entrada, quiero dejarte mi primera impresión tras leerlo sin entrar en profundidad a los puntos tanta interesantes que señalas. Nuestro estimado Mark Jones lo dejo claro en su ponencia de Pontevedra, hemos de activar la autocrítica continua en nuestro trabajo. Debemos intentar generar continuamente esa figura que supervise nuestro proceso de razonamiento a lo largo del acto terapéutico con el objeto de proveer el abordaje más adecuado en ese momento, con los datos disponibles. Este proceso de razonamiento, entre otros, puede ser señalado a nivel general uno de los talones de Aquiles de esta profesión, ya que venimos de una tradicción aplicadora. Aplicamos termoterapia, electroterapia etc que es lo que las escuelas de fisioterapia han enseñado tradicionalmente a los alumnos, esto es aburrido ,monótono y no obliga a razonar dado que existe una prescripción!!! – “ 10 sesiones de tens + U.S”. Para que me voy a parar a pensar si el sistema me da hecho este paso, solo me he de ocupar de la existencia de alteraciones en piel, edema importante ……Es fácil!!!.
    Esto cambia cuando se introduce la variable de terapia manual ya que el paciente espera un resultado de nuestro acto y es cuando realmente comenzamos a buscar explicación a nuestros técnicas, porque estas funcionan y el paciente demanda información(ver última entrada blog SEFID). Este déficit puede que sea generado por la poca investigación en ciencia básica desde el ámbito de la fisioterapia y el poco contenido que esta puede tener en ciertas escuelas. Yo el primero, pero hemos de tener más claros conceptos básicos de fisiología, anatomia, biomecánica porque todas, todas las escuelas de terapias manuales buscan lo mismo restaurar el movimiento. Este se recuperará aplicando una técnica de alta velocidad, media, bajo, movimiento accesorio, movimiento fascial pero es con estos conceptos de ciencia básica con los que podremos establecer un razonamiento crítico hacia el paciente, a la escuela o al guru de turno.

    • Estimado rmenendez, coincido contigo en la importancia capital de la metacognición. Es una habilidad terapéutica crucial que debemos entrenar de la misma manera que entrenamos las habilidades manuales y corporales en las diversas técnicas que ejecutamos. Gracias por tu comentario y siéntete bienvenido a este rincón de pensamiento. Un saludo!!

  7. Una de las tres dimensiones que debe afrontar la Fisioterapia a partir de la definición de competencias profesionales: “Conjunto de habilidades, actitudes y conocimientos que permiten ante los procesos complejos, tomar decisiones de una forma coherente y adecuada en cada caso y en cada situación cambiante dentro del caso” es el PENSAMIENTO CRÍTICO.

    Por ello difundir la necesidad de conocer las palabras en su uso, divulgando a los clásicos de la Filosofia y el pensamiento, para relacionarlos con las necesidades y prioridades de la Fisioterapia, se merece un aplauso de todos. Personalmente que hayas relacionado la Teoría de la Argumentación de Aristóteles, pasando por el trabajo de Montserrat Bordes (tristemente desaparecida, con su gran obra de obligada lectura “Las trampas de Circe: Falacias lógicas y argumentación informal”) y relacionándolo con el estímulo de la metacognición de Mark Jones, me parece brillante y del todo acertada.

    La verdad se robustece con la investigación y la dilación; la falsedad, con el apresuramiento y la incertidumbre (Tácito). El pensamiento crítico lleva consigo una pregunta, y una necesidad para su contestación.¿Incertidumbre?, puede, ¿necesidad para crecer. como profesión?..sin ninguna duda. El Pensamiento Crítico fomenta la Investigación.

    En resumen, tenemos mucho trabajo, pero nunca antes la Fisioterapia havia conseguido unir a las mentes más despiertas e inquietas de este país. Brindo porque las TIC nos sigan permitiendo ser capaces de relacionarnos y ser colectivo antes que individuos delante los retos tremendamente importantes que en nuestra profesión se avecinan.

    Os dejo dos reflexiones:

    A quién teme preguntar, le avergüenza aprender. El pensamiento crítico genera preguntas, no tengamos miedo de aprender aunque la incertidumbre a veces nos parezca que nos desgasta.

    Ciertos libros parecen haber sido escritos no para aprender de ellos sino para que se reconozca lo que sabía su autor (Goethe). Para saber si lo que se cuenta y se dice, ES, solo nos queda un camino…..Aprender.

    Felicidades de nuevo: ” Las herramientas TIC también pueden ser cultura”.

    Rafel Donat

    • Estimado Rafel,

      Precisamente la necesidad de relacionar conocimientos de filosofía general y filosofía de la ciencia en particular con la problemática de la Fisioterapia, ha sido lo que me ha empujado a crear este blog. Aunque entiendo que a muchos compañeros las entradas que aquí se publican, les puedan parecer lícitamente un árido erial, lo cierto es que no puede existir ciencia sin una epistemología que la sustente y en este sentido, considero que la epistemología en fisioterapia no está lo suficientemente desarrollada, al menos hasta donde yo tengo conocimiento. Intentar humildemente llenar ese espacio es lo que se pretende desde estas páginas.

      Aprovechando que mencionas a la obra de la difunta profa. Bordes (como se puede comprobar soy un admirador casi devoto y como explicito en el texto, de ella tomo literalmente su completísima definición de falacia y sigo su taxonomía), quisiera presentar y compartir otras obras que me sirven de inspiración y documentación para el tema que nos ocupa, por si a alguien le pudiera interesar:

      Pensamiento crítico: conceptos básicos y actividades prácticas (Carlos Saiz); Ciencia, Ideología y Mercado (Bermejo Barrera); Las claves de la Argumentación (Anthony Weston) o Aclaraciones a la ética del discurso (Habermas).

      Tengo muchas ganas de conocerte personalmente; por lo que le he leído a Manel Domingo, tenemos “aficiones” epistémicas comunes en lo referente a Fundamentación en fisioterapia. Estoy sumamente interesado en conocer tu línea de pensamiento. A ver si cuando sea lo de BCN podemos charlar un ratito de todo esto.

      Muchas gracias por tu comentario y tus reflexiones finales, que comparto plenamente. Siéntete bienvenido a este blog. Un abrazo

      • Eduardo, después de leer no solo tus apasionantes y magnificas reflexiones, sino todos los intervinientes, acabo de tirar el diccionario de la Real Academia y me quedo con todo cuanto aquí se dice. Me siento enormemente orgulloso y motivado. Un abrazo

      • Querido Miguel, me siento honrado con tus palabras, aunque como siempre, lo que da el verdadero valor a estas entradas son vuestras reflexiones y aportaciones, donde se le saca todo el jugo al tema que se expone. Un abrazo!

  8. En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras. Bertrand Russell .

    Completamente de acuerdo con @rdonat y con @ezeyan.

    Felicidades por el post y por el rumbo de los comentarios.

  9. Enhorabuena por el post!
    Gracias por dedicar tu tiempo a plasmar estas reflexiones en la red, en las facultades deberían enseñarnos a ser un poco más críticos y selectivos con todo lo que nos hemos encontrado después en el mercado laboral y en el mercado de los cursos de postgrado. Al menos, los que nos pasamos por tu blog, vamos teniendo poco a poco, otra visión de las cosas.
    Acabo de darme cuenta de que estas en el COFIGA, como responsable de redes sociales, no? 🙂
    ¿Para cuándo un acto en Galicia, como el celebrado el pasado fin de semana en Cataluña?
    Cuenta con todo mi apoyo si algo así se celebrará.
    Saludos desde Vigo.
    Óscar.

    • Estimado Oscar,

      Muchas gracias por tu comentario y sé bienvenido al blog. Es mi opinión que la necesidad de un pensamiento crítico, es clave para el desarrollo profesional, en fisioterapia y en la vida en general.

      Sería genial hacer un #ColFiGal20 … en este sentido, supongo que el @cofiga es todo oídos a las sugerencias de los colegiados y como siempre, prestará todo su apoyo a las iniciativas que dignifiquen la profesión.

      Un abrazo!

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