Criterio de Demarcación Científica. A propósito de la Osteopatía Craneal.

¿Cómo diferenciar una tesis científica de otra que no lo es? En otras palabras, ¿cuál es el criterio que determina la frontera entra la ciencia y la pseudociencia?

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La búsqueda del llamado criterio de demarcación se remonta a la Grecia antigua para diferenciar lo que se conocía como el verdadero conocimiento (episteme) de la simple opinión o creencia (doxa). En la actualidad, son varias las exigencias que debe cumplir un sistema para ser considerado ciencia (deber ser consistente, parsimonioso, pertinente, falsable, reproducible, dinámico o integrador). De todas estas características, una de las más recientes y que quizá ha supuesto una pequeña revolución en la consideración de ciencia es el concepto de falsabilidad.

El inductivismo siempre ha sido el método tradicional para hacer ciencia: lo utilizaron desde Newton a Descartes o Darwin. Según este sistema epistémico, a partir de la observación repetida de una casuística particular, podemos inducir una ley o principio general. Por ejemplo, si yo observo que la manzana cae del árbol y el libro de la mesa, y la piedra de la montaña, puedo inducir que todos los cuerpos deben ser atraídos por la fuerza de la gravedad y establecer sobre estas observaciones una ley general. Si nos fijamos,  la medicina y la fisioterapia científica seguían hasta hace muy poco y aún en la práctica clínica continúa sirviéndose del método inductivo: he observado n pacientes que siguen el patrón m y que mejoran con el abordaje p; luego concluyo que p es la terapia de elección que debo utilizar para todos los pacientes que sigan el patrón m. En nuestra disciplina, el pensamiento inductivo se puede rastrear en los trabajos de campo de desarrolladores como Mulligan, Sahrmann, McKenzie y tantos otros. Y por cierto, que levante la mano el que no suela razonar de esta manera en su práctica clínica: el método inductivo (“La técnica p a mí me funciona para m”) es el que fundamenta la evidencia clínica de cada médico o terapeuta. Eso si nos referimos sólo a nuestro método científico en la clínica: en honor a la verdad, a ello tenemos que sumarle una buena cantidad de doxa. Si bien es un método epistémico solvente en muchos casos para justificar una norma para n casos, el inductivista presenta, no obstante, una limitación: ya en el s. XVIII, David Hume puso el dedo en la llaga al señalar que, en rigor, no puede sostenerse en criterios estrictamente lógicos,  pues no es posible extraer una ley general de un número finito n de muestras. En otras palabras: por muchos cientos de miles de cuervos negros que yo observe, si tan sólo aparece uno que no lo sea, ya me está invalidando una eventual ley general sobre el color negro de los cuervos que yo pudiera haber inducido por mi observación, aún incluso con una muestra generosa. Si esto es verdad ¿cómo podemos establecer leyes científicas, esto es, válidas y universales? Si no nos podemos servir de nuestras observaciones experimentales (empirismo) ¿cómo podemos hacer ciencia? ¿Sólo a partir de la razón? (racionalismo) Esto puede ser válido para la lógica o la matemática, pero ¿y para las ciencias experimentales? Al igual que hiciera Kant para la Metafísica en el XVIII, el dilema entre racionalismo y empirismo en Ciencias Naturales sólo se resolvió en el año 1934,  cuando Karl Popper, con la publicación de su La lógica de la investigación científica, consiguió superarlo en el momento que comprendió que debía salirse directamente de él. Enfocando el asunto desde otro ángulo, Popper establece que son las teorías las que anteceden a los hechos, pero sólo con los hechos podemos averiguar qué teorías son válidas y cuáles no. De esta manera, el conocimiento no avanza confirmando nuestras leyes (verificacionismo) sino al contrario, descartando leyes que contradicen la experiencia (falsándolas). En otras palabras, el criterio de demarcación de lo que es ciencia queda definido por la capacidad de una proposición de ser refutada o ser falsable mediante la experiencia. Esto significa que, a lo sumo, lo más certero que podemos decir de una proposición científica no es que sea verdadera, sino que como mucho, es una hipótesis que todavía no está refutada. Basta una refutación directa por un nego maiorem o minorem de las premisas  (con lo que ergo nego consequentiam) o una indirecta por contraejemplo razonable para falsarla. El hecho de falsar una hipótesis por refutación, abre el camino para que otro científico formule una nueva hipótesis más refinada que no puede ser falsable por la refutación anterior, pero que a su vez, está esperando a ser falsada en el futuro por un nuevo argumento: ésta es la manera por la cual la ciencia avanza y la base del actual método hipotético-deductivo. Popper era consciente de que la hipótesis perfecta es muy difícil de formularse en muchos casos. Por ello, en rigor, en ciencia no hay certezas: las más aproximadas a la verdad serían, en una situación ideal, sólo aquellas hipótesis (todavía) no falsadas y en la práctica, las que tienen un grado de falsabilidad pequeño que aún así no le impiden ser operativas según consenso para explicar un amplio número de fenómenos.

Estas consideraciones tienen muchas implicaciones, pero para el caso que nos ocupa, vamos a señalar una: por sorprendente que parezca, la señal distintiva de una ley científica es que sea refutable o falsable, mientras que la pseudociencia contiene proposiciones completamente irrefutables. Así, yo no puedo refutar de ninguna manera razonable por ejemplo el argumento según el cual, dado que Capricornio es un signo de Tierra, mi horóscopo de hoy me indica que evite los cítricos por motivos de salud. En otras palabras: lo que caracteriza a una proposición científica es que es refutable; las proposiciones de las pseudocienciencias se caracterizan por ser imposibles de refutar. Éste sería un buen criterio de demarcación entre ciencia y pseudociencia. Y también, aunque en un orden más filosófico: la pseudociencia, al fundamentarse en la doxa (creencia) aspira a explicar la verdad;  la ciencia, al fundamentarse en el método hipotético-deductivo, a lo máximo que aspira es a aportar hipótesis falsables para intentar dar una respuesta racional a enigmas de complejidad creciente.

En el siguiente estudio me propongo estudiar con herramientas de razonamiento crítico y a la luz de este conocimiento, una disciplina de amplio arraigo entre los fisioterapeutas españoles desde la importación ad hoc de la Osteopatía a la currícula de nuestra profesión como es la Osteopatía Craneal (OC).  ¿En qué se basa esta disciplina? ¿Su fundamento cordial se basa en un argumento razonable? Utilicemos el criterio de demarcación: I) si es una ciencia, ¿es refutable? Si es refutable, ¿lo es de manera determinante para invalidar la tesis? y II) si es una pseudociencia, ¿sigue siendo su argumentación razonable?

ESTUDIO

Sin entrar en un análisis histórico de la génesis de la Terapia Craneal y su posterior vinculación a la Osteopatía como Osteopatía Craneal, baste decir que clásicamente, esta disciplina se fundamenta en la tesis que defiende la existencia de un movimiento (MRP) que se transmite por las suturas craneales (fundamentalmente el de flexo-extensión en la esfenobasilar) debido a la fluctuación del LCR. Un ciclo completo incluye una fase de flexión (el cráneo se ensancha en plano frontal y se acorta longitudinalmente) y una de extensión (el cráneo aumenta longitudinalmente y se acorta por los lados). Se dice que de media los ciclos del LCR suelen ser de entre 6 o 12 c/min.  De cara al estudio y ateniéndonos a nuestro criterio de demarcación, vamos a considerar dos posibilidades: I) La OC es una ciencia y II) La OC es una pseudociencia.

 I)      Osteopatía Craneal como Ciencia

I.1) Hipótesis Atendiendo a Sustrato anatomo-fisiológico objetivable La tesis argumental, naturalmente, pasa por asegurar la movilidad de las suturas craneales (hablamos obviamente del caso del adulto). Antes de estudiar la evidencia, vamos a realizar primera parada. ¿Podemos asegurar que las suturas craneales son móviles en el adulto? “Sí, pues son articulaciones y las articulaciones tienen movilidad, aunque sea mínima” Ah, ¿sí? ¿Es éste un argumento razonable? ¿Qué esquema argumental tiene esta proferencia? El siguiente:

Todas las uniones móviles óseas del cuerpo se consideran articulaciones // Las suturas craneales son articulaciones // Luego las suturas craneales se mueven (tesis OC)

Este argumento sigue exactamente el esquema argumental de una falacia formal muy conocida, que es la de la falacia del medio no-distribuido (“Todo A es B// C es B// luego C es A”). Por ejemplo, es exactamente la misma que sigue la siguiente argumentación: “Todas las aves voladoras tienen alas// Las gallinas tienen alas// Luego las gallinas vuelan”. Así que por lo pronto, nuestra hipótesis científica cordial para la Osteopatía Craneal se basa en una tesis argumental teórica fundamentada en un argumento falaz. Veamos no obstante qué dice la experiencia ¿falsabiliza o no nuestra hipótesis teórica? Como es sabido existen muchos estudios que refutan por contraejemplo esta hipótesis; aunque algunos se esfuercen en señalar que existen resultados controvertidos, lo cierto es que existe un amplio consenso en afirmar que la hipótesis de la movilidad craneal es falsable al no existir evidencia suficiente que apoye la tesis. ¿Quiere decir que esto que hay que desecharla? Muy probablemente, ceteris paribus. ¿Quiere decir que no pueda haber otras razones objetivables? Naturalmente que no. ¿Podría postularse un mecanismo neurofisiológico como causante de los supuestos efectos fisiológicos de la técnica? Es lo que sugieren algunos estudios. Al igual que la terapia manual articular que pasó del modelo puramente biomecanicista (“positional fault” & facilitación medular) a uno mixto biomecánico-neurofisiológico (“positional fault” transitorio & facilitación medular + activación sistema inhibición descendente vía PAGdl mesencefálico no-opioide-dependiente asociado a modulación orotosimpática + evaluación encefálica), ¿podrían existir mecanismos neurofisiológicos que explicasen los posibles efectos de la O.C más allá de la biomecánica?

I.2) Atendiendo a resultados. Una vez más y a pesar de ciertos resultados controvertidos, de momento no existe evidencia científica suficiente que justifique la efectividad de la técnica (véase por ejemplo, estudios presentados aquí)

II) Osteopatía Craneal como creencia (Percepción subjetiva del terapeuta)

Siempre que la Osteopatía Craneal (y por cierto, esto también es válido para la Osteopatía en general) justifique sus argumentos como disciplina basada en la percepción subjetiva del terapeuta, adquiere la característica de una pseudociencia tal y como expusimos en nuestro criterio de demarcación al presentar un argumento imposible de falsar: yo no puedo refutar tu percepción (doxa) desde el momento que todo acto perceptivo contiene un importante contenido evaluativo que es unipersonal e intransferible de tu red neuronal. Y cuando hablo de tu red neuronal, hablo de que tu percepción no sólo se basa en lo que “sientes en tus manos”, la información sensorial on-line de los mecanoreceptores de tus dedos,  sino que ésta se une en un constructo con tus recuerdos (lo que aprendiste en ese curso de craneal, por ejemplo) tus emociones, tus creencias (lo que crees que debes sentir con esa toma) y tus deseos (lo que deseas sentir al realizar la toma – whishful thinking): la mezcla de todo eso es el output “percepción” (“noto que la esfenobasilar se mueve”)  y es por esto que este producto final es imposible de refutar razonablemente (independientemente del resultado o el efecto). Si el osteópata reconoce que su praxis se fundamenta en una doxa y la reconoce como pseudociencia, no está incurriendo en ningún tipo de falacia al argumentar. Sin embargo, cuando el osteópata, sabiendo esto lo omite y presenta sus argumentos fundamentados en la subjetividad como objetivos, está incurriendo de nuevo en un tipo de falacia formal denominada falacia de la predicción vaga; si además los presenta como leyes o principios generales (induciendo de su muestra sesgada a la totalidad de los casos), su argumentación contraviene el principio de suficiencia e incurre en una nueva falacia por inducción precipitada (secundum quid).

CONCLUSIÓN.

Basándose en la falsación popperiana, un criterio de demarcación entre ciencia y pseudociencia sería la posibilidad de refutación: son proposiciones científicas aquéllas que son refutables; son proposiciones pseudocientíficas aquéllas que son imposibles de refutar. Según esto, propongo como criterio de demarcación científico para la fisioterapia que las terapias físicas que albergan tesis no-falsables, como aquellas que fundamentan sus metodologías en fenómenos perceptivos del terapeuta (un movimiento o tensión no medible, una “energía”…)  son pseudociencias, sin que esto implicite en principio un prejuicio negativo e  independientemente de sus resultados. Para el caso de la Osteopatía Craneal (OC):

1) La O.C. como ciencia, descansa en una hipótesis cordial basada en un argumento que contiene la falacia formal del medio no-distribuido; la evidencia científica la ha refutado de manera mayoritaria. La OC como ciencia debe a) o bien contrarefutar mediante estudios convincentes esta falsación para dar mayor validez a su hipótesis b) abandonarla c) presentar una nueva hipótesis más difícilmente falsable que la justifique. En cuanto a los resultados, debe aportar mayor evidencia de su efectividad. En caso contrario, debería abandonarse como práctica clínica (en esto no difiere demasiado, todo hay que decirlo, de muchos abordajes clásicos de la fisioterapia).

2) La O.C. es una pseudociencia/creencia en el momento en que declara justificar su fundamentación, no en una entidad  mensurable, sino en la percepción del terapeuta (principio de irrefutabilidad). Presenta una argumentación honesta en el momento en que se reconoce como doxa. En caso contrario, incurre en la falacia formal de la predicción vaga. Si además presenta sus tesis como leyes o principios, su argumentación contraviene el principio de suficiencia e incurre en una falacia secundum quid por inducción precipitada.

* * *

NOTA: El origen de esta entrada nace a raíz de una publicación sobre Osteopatía y Fisioterapia en el blog “La Ciencia y sus Demonios” . La aquí presentada está hermanada pues, con otras publicadas recientemente en la blogosfera de fisioterapia: Esto no tiene buena pinta; Diario de un fisioterapeuta; Fisioterapia en Atención Primaria; OSTEON Alaquàs Centro de Fisioterapia: el blog de Carlos López Cubas ; Movement i Salut de Arturo Such; Fisioterapia y…demás, el blog de Rubén Tovar y Fisioterapia y Salud-os El blog de @FisioAso.

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64 pensamientos en “Criterio de Demarcación Científica. A propósito de la Osteopatía Craneal.

  1. Pingback: ¿Es la osteopatía una pseudociencia? o Cómo no confundir un “físio” con un “óseo” « La Ciencia y sus Demonios

  2. Felicidades Océano! Chapeau!

    Hace tiempo que sigo tu blog como asiduo lector, pero esta vez no me podido resistir a comentar. Asombra la capacidad que tienes para poder definir y ser capaz de convertir en palabras varias de las reflexiones que muchos fisioterapeutas “actuales” tienen. No lo podías haber explicado mejor.

    Te animo a que sigas escribiendo entradas de este tipo por una fisioterapia de calidad.

    Yo también pondré mi granito de arena para que estas reflexiones no caigan en saco roto.

    Un abrazo!

  3. Las conclusiones de esta entrada deberían figurar en todos los temarios de fisioterapia para aquellos que pretendan continuar su formación con osteopatía. El hacerselo ver a los intrusos que lo cursan fuera de la fisioterapia es inútil, lo que quieren no es hacer las cosas bien, sino beneficiarse de un concepto. Enhorabuena por una magnífica entrada que guardaré para todo el que me pregunte sobre el tema. Un abrazo

  4. Me sumo a los aplausos entusiastas. Quizás echo en falta una referencia a la figura lógica de la abducción (Pierce) y a la probabilística bayesiana en su versión empírica (apoyada en datos empíricos que van mejorando el valor predictivo de la matriz de creencias) y en su versión subjetiva (apoyada en creencias no falsables). La no falsabilidad de una afirmación genera su robustecimiento. Cuanto más increíble sea más fuerte resultará la convicción de la víctima (o beneficiario).

    El cerebro maneja básicamente probabilidades, hipótesis. Si no hay un vector de falsabilidad, de detección de error, de incorporación continua de evidencias y buenas teorías la inferencia bayesiana introduce una dinámica de cronificación-solidificación de la creencia subjetiva, animada generalmente por los expertos de la psuedociencia.

    Hace también mucho daño el argumento de autoridad, el culto al autor.

    Reitero mi admiración a lo que escribes. Los fisios tenéis la suerte de contar con un buen grupo de pensadores, en el sentido más noble de la palabra. Animo a todos.

    Un abrazo

    • Arturo,
      Te agradezco mucho las observaciones. Evidentemente no he hablado de la lógica bayesiana y la probabilidad inversa, pues el método seguido de manera preferente en investigación biomédica es el hipotético-deductivo (frecuentista) Pero sí, sabemos que existe una corriente creciente que sugiere aplicar en medicina la lógica bayesiana, ya que en la práctica en muchos casos lo que nos interesa saber es la probabilidad de que p dados los datos observados q. Por ejemplo, la lógica bayesiana es muy útil en el campo de la investigación en pruebas diagnósticas, ya que conocidos los datos de probabilidad de una enfermedad concreta, P(q), podemos calcular la probabilidad P(p) de que un sujeto tenga esta enfermedad. Pero en el caso que nos ocupa, las tesis de las pseudociencias, ¿realmente conocemos q y P(q)? En el ejemplo del texto, si yo conozco la probabilidad de percepción de movilidad de las suturas del cráneo P(q), podría calcular por Bayes, la probabilidad de movimiento de las suturas del cráneo P(p) y su percepción. Ahora bien, ¿realmente puedo? ¿Cómo defino q, la percepción de la movilidad y por ende su probabilidad? Supongo que es a lo que te refieres con la versión subjetiva. Pero veamos qué dicen las matemáticas. Supongamos que yo quiero calcular la probabilidad de que se pueda percibir la movilidad de los huesos del cráneo [P(q)] y a vez estos se muevan [P(p)]. Sabemos que la probabilidad de dos sucesos simultáneos independientes se expresa como un producto. Entonces:

      P(p x q) = P(p) x P(q/p) = P(q) x P(p/q)
      en donde P(p x q) es la Prob. de que ocurran p y q,
      P(p), la probabilidad de que p
      y P(q/p) es precisamente esa probabilidad condicionada, esto es, la probabilidad de que q cuando p.

      Calculemos P(p x q) dado P(p). P(p) la conocemos: en nuestro ejemplo, la probabilidad de que se muevan los huesos del cráneo en el adulto: muy poca tendiendo a cero.
      Para calcular P(q/p) aplicamos teorema de Bayes. Primer problema: en la fórmula de Bayes, el denominador es P(q). En nuestro ejemplo, ¿cómo calculamos la probabilidad de la percepción de movilidad de los huesos del cráneo? En el caso de que fuese posible calcularlo, cosa que no acabo de ver, la P(q) sería algo tendiente a cero… Mis conocimientos limitados en estadística me impiden dar un significado al resultado de esta ecuación, pero en principio no lo veo, aunque a lo mejor hay alguna manera o a lo mejor significa algo. El caso es que es una hipótesis irrefutable… Y aunque pudieramos calcularlo, cosa que dudo mucho, vemos igual que dado que P(p) tiende a cero, el valor de P(p / q) sería infinito, cosa que no tiene sentido, ¿no? Incluso la probabilidad de calcular que se den p y q (que es en el fondo lo que estamos calculando, P(p x q) ) sería absurda [P(p x q) = ¿¿¿0 x infinito ???] Así es como lo veo en una primera aproximación, pero probablemente estoy equivocado, porque yo de estadística…caput

      En la práctica, mi opinión es que la mayor parte de las teorías de causalidad de las pseudociencias son teóricas fundamentadas en errores de correlación empíricos que incurren en una o varias de las falacias non causa pro causa (cum hoc…, post hoc…, pendiente resbaladiza, causa compleja, etc). Algunas, como la OC al asegurar la movilidad del cráneo sólo porque las suturas son articulaciones, incurren además en su argumentario en falacias lógicas como la del medio no-distribuido. En muchas otras ocasiones, simplemente, hacen inferencias ilógicas e irrefutables que equivalen a saltos al vacío…

      Sobre la abducción: aunque Pierce dice que es el tercer sistema epistémico junto con la deducción y la inducción, yo estoy con los que opinan que la abducción es en realidad un tipo de inducción (algunos autores le llaman inducción abductiva). La abducción no deja de ser una inferencia en la que dadas la verdad de las premisas no podemos asegurar la verdad de la conclusión, y esto es la definición de Inducción. La inducción abductiva, en efecto, es la que infiere una conclusión parsimoniosa, pero siempre considerando un ceteris paribus. En este sentido, el argumento falaz de la OC también podría ser considerado inductivo con inferencia abductiva o si quieres, abductivo (“los huesos del cráneo se mueven, porque ceteris paribus todas las articulaciones se mueven”). Lo que ocurre, claro, es que es falaz, pues aquí parece que está fallando el ceteris paribus, porque el ceteris paribus se argumenta desde la falacia del medio no-distribuido

      Muy interesante tu observación del peligro de la autoridad. Argumentar apelando a la autoridad en contra de la razón incurre en un tipo de falacia (una vez más) que contraviene el principio de relevancia argumentativa, la llamada falacia ad vericundiam, y como sabemos, es una de las más peligrosas, pues es en ella en la que se fundamentan los dogmas. Tú precisamente luchas contra el argumento falaz ad vericundiam que muchos neurólogos sostienen, por ejemplo en el caso de Cajal, ¿verdad? Por eso yo te admiro tanto…!!! Tengo prevista una entrada para ejemplificar este argumento falaz en fisioterapia en el caso de Still porque es un ejemplo muy paradigmático en nuestra profesión, pero me valdrían muchos más.

      Un abrazo!

  5. Que te voy a decir que no te hayan dicho. Pero ojo, no nos alegremos tanto de ver cómo se “ataca” a la osteopatía, que la fisioterapia tiene mucho, pero que mucho mucho de lo que en esta entrada se critica de la osteopatía.

    Evidentemente y como Océano siempre ha dicho, la osteopatía se ha refugiado en la fisioterapia para crecer y me parece muy bien que nos echemos a un lado.

    Pero tenemos que también empezar a “criticar” lo nuestro para mejorar.

    Y por favor océano, o me pones un traductor o joer, me tengo que leer tus posts 10 veces para intentar entender lo que pones, ja ja ja .

    Otro día hablaremos de Sahrmann y la pseudociencia, que me extraña que no se haya tocado. No te parece?

    Un abrazo

    • Arco:

      Efectivamente, tienes razón: todo esto que se dice de la OC es válido para muchos abordajes de fisioterapia. Conste que lo dejé especificado en “Conclusiones” en el apartado 1. Pero muchas gracias por el comentario, se agradece por si no quedó suficientemente claro.

      ¿Pseudociencia y Sahrmann? Cuando quieras lo debatimos. Dispara, vaquero… !! 😉

  6. @ARCO Ojo con las deducciones falaces 😉 que critiquemos (o mejor dicho, hablemos en profundidad y sin tapujos) de algo no significa que estemos de parte de nada en concreto. Todo lo dicho hasta ahora es aplicable a cada disciplina dentro de la fisioterapia (ese es exactamente el cambio de pensamiento que queremos estimular).

    Pero etiquetas de “defiendes esto” o “eres aquello” no.

    • Estimado Carlos

      No nos conoocemos, pero vaya por delante que las unicas etiquetas que uso en mi profesion es fisioterapeuta. No me considero otra cosa. Entre ootras cosas he hecho hasta 4 de osteopatia incluido.

      Loo que me gustaria es que la infoormacioon critica que no necesariamente ha de ser irrespetuosa, se tome como armas arrojadizas contra otros, cuandoo tanto tenemos que criticar y mejorar nosotros. Suscriboo cada palabra puntoo y coma que oceano ha escrito.

      Un abrazo

  7. Chicos (Carlos Lopez, Carlos Castaño, Berta, Javi, Raul, Manel, Jorge, Samfrado): muchas gracias por vuestras palabras, animan a uno a seguir con esto. Pero metedme caña también si no estáis de acuerdo, ok? así aprendemos todos!

    PD: Miki: el gusto es nuestra amistad es mio…cuantas cosas aprende uno de vos sólo viéndote vivir! Arturet: que enorme placer verte por estos pagos!!! Cómo te va la vida?? Vuelta de nuevo al ruedo fisioterápico?? A ver si hablamos pronto!!! Loi: que bueno saber de ti y verte por aquí. Macho, hace falta un reencuentro pero ya!. Un saludo!!!

  8. Me pregunto si gran parte de los argumentos aquí expuestos no echan por tierra también los estiramientos neurodinámicos. Pero bueno, eso es otro tema.

    • O el mismo tema, Elena: lo que se trata es de separar el grano de la paja en fisioterapia y sobre todo, argumentar con honestidad. Para mí eso es lo más importante. No he reflexionado sobre los estiramientos neurodinámicos con razonamiento crítico, pero por supuesto se puede y se debe hacer. ¿Por dónde empezamos?

  9. Pingback: Mirandobajolacama.com

  10. Océano: He de decir que el criterio de demarcación utilizando el falsacionismo de Popper es, sin duda, la entrada más acertada para responder a la pregunta ¿es la osteopatía una pseudociencia? Una pregunta tan ciencio-filosófica, merece una respuesta ciencio-filosófica, y en esos términos, debíamos movernos, igual que utilizaste los cambios de paradigma de Kuhn para responder a la pregunta ¿la quiropráctica es fisioterapia? Este es tu terreno, sin duda, y aunque conocía de primera mano lo que ibas a contar en esta ocasión, ha sido un placer leerte. Me uno a las felicitaciones y te animo que continúes con ese desarrollo taxonómico, tan refrescante para la profesión. Un fuerte abrazo, crack.

    • Querido Elefante:
      La tesis que se fundamenta en el entimema “Si la quiropráctica es un tratamiento físico, entonces es fisioterapia” la hemos refutado de manera directa mediante un nego minorem, negando la premisa menor “(la quiropráctica) es fisioterapia”, al realizar un estudio taxonómico de las particiones de campo de la fisioterapia según el paradigma vigente y comprobar cómo no es posible incluir la quiropráctica en ella (solapamiento de clases). Luego y según la lógica formal argumentativa, nego minorem ergo nego conseqentiam.

      Segunda demostración:
      La tesis no deja de ser un argumento del condicional (Si A, entonces B). Como es sabido, y ya entrando directamente en campo semántico, según las leyes de la lógica las tablas veritativas siempre nos dan que es verdadero excepto si el antecedente (A) es verdadero y el consecuente (B) es falso. Veamos qué pasa aquí. El antecedente (A) es verdadero, pues que la Quiropráctica es un tratamiento físico es una obviedad. Analicemos el consecuente, (B), en Lenguaje Objeto, entrecomillado: “La quiropráctica es fisioterapia”. Utilizando el operador de Tarski como vimos en el estudio veritativo, el metalenguaje taxonómico (en cursiva) nos invalida una vez más esta proposición (“La Quiropráctica es fisioterapia” si y sólo si la quiropráctica es fisioterapia) Como la frase expresada en metalenguaje (cursiva) no es cierta según nuestro estudio taxonómico, entonces (B) es falso. Volviendo al argumento condicional, tenemos que el antecedente (A) es verdadero y el consecuente (B) es falso, luego la afirmación es falsa, como también se puede comprobar afirmándola con el modus ponens o negándola con el modus tollens (como ocurre con todos los argumentos del condicional).

      En resumen, hemos demostrado que el argumento “La Quiropráctica no es Fisioterapia” es no-razonable. Ahora bien, ya desde ahí, cada uno es muy libre de creerlo (doxa) o no. Por ejemplo, los que redactaron el RD1001/2002, se han creído el argumento a pesar de ser no-razonable y ahora es un texto de ley publicado en el BOE.

      La pregunta es ahora, “¿es la osteopatía una pseudociencia?”. El primer objetivo es determinar un criterio de demarcación de lo que es ciencia. Aquí he propuesto la capacidad de falsación que determinó Popper. En principio, según esto, todas las teorías de la osteopatía, como también de la fisioterapia o de la medicina, que sean no-falsables, no podrían ser consideradas como ciencia. Esto no quiere decir, ojo, que “no sean eficaces”. El tema siempre es más complejo. Vuelvo a traer el caso del Reiki: según el criterio de demarcación y tal y como está conceptualizada, es una pseudociencia, pero existe cierta evidencia de su efectividad en algunas condiciones muy concretas.

      Y aquí entramos en el verdadero debate ético: ¿qué podemos utilizar los fisioterapeutas? ¿todos los tratamientos físicos que demuestren eficacia aunque sean pseudocientíficos o sólo los tratamientos físicos eficaces que tengan base científica? Yo lo tengo claro, pero ya se sabe, para gustos…

      Un abrazote crack!

  11. Perdón, el cambio de paradigma de Kuhn, era sobre los agentes físicos, el de la quiropráctica era con las leyes de la lógica, si mal no recuerdo o mal no entendí…

    Elena Francis: Si, desde luego ese es otro tema, más que nada porque hablábamos de pseudociencias considerando el falsacionismo. Los “estiramientos neurodinámicos” (es un lenguaje poco ortodoxo a la par que impreciso… ¿médico rehabilitador, tal vez?) están sometidos a exámen, por supuesto, y sin duda se enmarcan dentro de la ciencia, aun resuena en mi cabeza la frase de Pieter: “neurodynamics dont work” haciendo hincapie en lo importante de tratbajar la interfase.

  12. No, no soy médico rehabilitador. Es curioso, Rubén, que lo presumas porque tengo “un lenguaje poco ortodoxo a la par que impreciso”, pero bueno.
    Desde luego no soy un experto en el tema, más bien un observador bastante escéptico. Los libros de Shacklock y Butler siempre me han parecido un poco gratuitos en sus afirmaciones y alrededor de un concepto se van reuniendo tests y técnicas de tratamiento de una forma un tanto alegre, desde mi punto de vista. Al final se genera un cuerpo de conocimiento que es susceptible de ser enseñado y requete-enseñado con argumentos de autoridad (por ejemplo, sobre los tests no hay datos claros de sensibilidad y especificidad, que es el dato científico, como alguien señalaba en el blog de Carlos López Cubas).
    Es curioso como Moseley que es la otra pata del “Explain Pain” se haya desmarcado bastante del rollo de mover los nervios. Ambos representan la esquizofrenia que quedaba de manifiesto en la anterior entrada de Océano Mar. Si toco y explico el dolor de manera mecánica (movimiento del nervio) mecanizo el dolor. Si no toco y explico el dolor como un producto del cerebro abro la posibilidad de una “pedagogía” del dolor.
    Es otro tema. No quiero desviar mucho el debate. Lo cierto es que la pseudociencia siempre está al acecho y la actitud científica es ser escéptico. La osteopatía es una pseudociencia antigua, la RPG es una pseudociencia algo más nueva, la “inducción” miofascial es una pseudociencia más nueva aún, la fibrolisis percutánea es también pseudociencia nueva, el kiesiotaping es pseudociencia nueva. Hay muchas.

    • Elena Francis: no estoy de acuerdo en algunas cosas de lo que dices. Creo que no has captado lo que se quiso decir en el post con el criterio de demarcación por la fasación. Dices “la RPG es una pseudociencia (…) la fibrólisis diacutánea -no percutánea- en también pseudociencia nueva…”. Sostengo que esta afirmación tuya no es cierta. Una vez más, es muy importante ser pulcros a la hora de argumentar. Aquí siempre hay que hablar de dos cosas: a) las hipótesis de trabajo b) los resultados

      a) Hipótesis de trabajo. Vamos a aplicar el criterio de demarcación científica: todas estas terapias, ¿se fundamentan en hipótesis falsables? ¿es posible refutarlas?. La respuesta es clara: . La RPG se fundamenta en la tesis de unas cadenas mioaponeuróticas que se puede refutar (por ejemplo anatómicamente); la fibrólisis en la modulación del tono muscular y/o el dolor, al incidir con los ganchos en zonas de interfase (es una idea que se puede refutar si con un EMG o un algómetro, por ejemplo, no se observan cambios)
      Luego las hipótesis son científicas y son falsables. Serían no falsables si se fundamentaran en el aura, la energía o algún otro epifenómeno no mensurable similar.
      Otra cosa es que algunas de estas teorías científicas hayan sido ampliamente falsadas (por ejemplo, el caso de las cadenas de la RPG). Que una teoría científica haya sido falsada de manera abrumadora no la convierte en una pseudociencia: la convierte simplemente, en una teoría no aceptada o inválida por la ciencia. Ojo que son cosas diferentes y tú en tu argumentación estás contraviniendo el principio de claridad al incurrir en la clásica falacia de ambigüedad en donde a “pseudociencia” le estás atribuyendo una polisemia que no tiene según el criterio de demarcación popperiano. ¿Quiere decir esto que no hay posiblidad para la RPG? Naturalmente que no: sus investigadores deberían plantear una hipótesis científica más dificilmente falsable que explicara los resultados de la técnica.

      b) Resultados. Independientemente de la hipótesis de por qué algo funciona, tenemos que averiguar si ese algo funciona. Para ello está toda la metodología de la MBE: RTCs, controles con placebo, kappas, bla bla. Una vez más, si de una terapia se demuestra de manera concluyente que no funciona de manera significativa respecto a, por ejemplo, un placebo, esto tampoco quiere decir que sea una pseudociencia. Quiere decir simplemente que no existe evidencia científica de que sus resultados sean válidos. Que es una cosa muy diferente. En caso de que no haya consenso tras posteriores estudios, se desecharía como práctica clínica por parte de profesionales que abracen el método científico.

      Un abrazo!

  13. Buenas,

    Con respecto a las referencias a los temas estadísticos, quisiera hacer unas puntualizaciones. En el fondo lo que dices es correcto, pero como tienes que ser muy riguroso para que no te refuten , hay que ser correcto también en las formas. Son seis cosas:

    (1)

    Siendo puristas, la Inferencia Bayesiana es una cosa y la Probabilidad Condicionada es otra. Es cierto que el Teorema de Bayes http://es.wikipedia.org/wiki/Teorema_de_Bayes tiene en su fórmula la fórmula (valga la redundancia) de la Probabilidad Condicionada, pero luego la Inferencia Bayesiana es otra cosa bastante compleja que va mucho más allá y que creo que excede con mucho de lo que tú pretendes decir aquí, no por complejo, sino por taxonomía 🙂

    Y como al final tú lo único que quieres es plantear la fórmula de la Probabilidad Condicionada, donde dices “estadística bayesiana” o “teorema de bayes” yo pondría sencillamente “por la fórmula de la probabilidad condicionada” http://es.wikipedia.org/wiki/Probabilidad_condicionada y queda perfectamente claro y cerrada la veta ante cualquier ataque de cualquier estudiante de primero de Exactas que te quiera refutar la argumentación, pues metiendo a Bayes dejas muchos cabos sueltos. Vamos, es mejor no abrir melones que no te interesan porque además no aportan nada a tu argumentación.

    Por cierto, si te fijas en el enlace de “Probabilidad Condicionada” de la Wikipedia, verás que abajo de todo coge como ejemplo el Falso Positivo, un tema que entiendo que para vosotros es de máximo interés y que, como ves, se “resuelve” por la fórmula de la Probabilidad Condicionada.

    (2)

    La frase que pones de “Sabemos que la probabilidad de dos sucesos simultáneos se expresa como un producto” no es correcta. La frase correcta sería “Sabemos que la probabilidad de dos sucesos INDEPENDIENTES se expresa como un producto DE AMBAS PROBABILIDADES”. Los sucesos no tienen que ser simultáneos, sino independientes. Es un error de bulto y deberías omitirlo. Además, te interesa porque tú hablas después de Probabilidad Condicionada. Como no son INDEPENDIENTES porque son CONDICIONADOS, yo simplemente NO mencionaría esa frase, pues no aporta nada más que la idea de que tienes el discurso de la estadística mal digerido (para evitar refutaciones, insisto).

    (3)

    Te pongo en mayúsculas entre paréntesis la palabra que te falta en ese párrafo:

    “P(p x q) = P(p) x P(q/p) = P(q) x P(p/q) en donde P(p x q) es la Prob. de que ocurran p y q” (SIMULTÁNEAMENTE)

    Al decir esto estás diciendo “p intersección q”. Yo pondría P(p int. q) mejor que P(p x q), pero eso es ya una cuestión de estilos.

    (4)

    “P(q/p) es precisamente esa probabilidad condicionada, esto es, la probabilidad de que p cuando q.”

    Aquí hay otro error. Es al revés: es la probabilidad de q cuando p.

    (5)

    Creo que aciertas en lo que quieres decir, pero te confundes la “p” con la “q” . Dices:

    “vemos igual que dado que P(p) tiende a cero, el valor de P(p / q) sería infinito”

    Eso no es correcto. Por dos cosas:

    Primero: las probabilidades nunca tienden a infinito. Oscilan entre 0 y 1. La probabilidad más alta será de 0,9999etc, pero nunca infinito.

    Segundo:

    Cuando P(p) es pequeña, lo que tiende a uno es P(q/p), no P(p/q). ¿Por qué? Porque la fórmula es P(q/p) = P(q int. p) / P(p). Eso siempre que P(q int. p) no sea muy baja tampoco, claro.

    Como la “p” es tan parecida a la “q”, la fórmula con la que creo que te has confundido es la otra, la de:

    P(p/q) = P(p int. q) / P(q).

    (6)

    Conociendo como dices que se conocen los valores de P(p), con las fórmulas de la Probabilidad Condicionada, lo que se expone en el lenguaje de las matemáticas es el sentido común. En dos casos:

    A.- Sea el suceso: “Las suturas delos huesos del cráneo se mueven y yo, a la vez que esto ocurre, percibo ese movimiento”. La probabilidad de que esos dos sucesos se den simultáneamente es muy baja. Explicación:

    Como P(p) es muy bajo como dices, es decir, como la probabilidad de que las suturas de los huesos del cráneo se muevan es muy baja, la probabilidad de que yo perciba que las suturas del cráneo se mueven cuando cuando ese hecho simultáneamente está ocurriendo, P(q int. p), también será prácticamente nula, porque P(q int. p) = P(p) x P(q/p). Si P(p) tiende a cero, el producto también, con lo cual P(q int. p) también lo hará.

    B.- Llevándolo al extremo, si el practicante es un osteópata craneal creyente, los sucesos YA NO SON CONDICIONADOS, sino que son INDEPENDIENTES. Es decir, si yo percibo que se mueven las suturas de los huesos del cráneo independientemente de que se muevan porque “quiero” percibir que se mueven, los sucesos “las suturas se mueven” y “percepción de que se mueven es positiva” son independientes, y la probabilidad de la interesección de ambos conjuntos es el producto de las probabilidades de los sucesos. Así:

    P(q/p) = P(q int. p) / P(p) = P(p) x P(q) / P(p) = P(q)

    Con lo cual es la profecía autocumplida. Si por criterios subjetivos yo le doy un valor alto (bajo) a P(q), esto es, a la percepción de que realmente se están moviendo las suturas, la probabilidad de que se muevan las suturas si realmente yo lo percibo será también alta (baja), pero precisamente porque yo así lo percibo..

    Este punto (6), como dije antes, es poner en el lenguaje de las matemáticas, a través de la fórmula de la Probabilidad Condicionada, lo que realmente me pareció que querías decir en tu línea argumental (y que a mi modo de ver coincide en este caso con el sentido común).

    Espero haberte podido aclarar. Por supuesto, al escribir esto me someto a que la audiencia tenga a bien corregirme, puntualizar o refutar estos puntos. Nada me complacería más 🙂

    Un abrazo y enhorabuena por la entrada, es MAGNÍFICA.

    • Querido Ademar,

      El comentario matemático que le realicé a Arturo fue hecho a modo de reflexión en voz alta y como aventuré, dados mis pobres conocimientos estdísticos, la probabilidad de meter la pata era muy alta. Así que no sabes lo que me complace que me refutes de manera tan buena y que lo hagas desde la argumentación que presentas. Muchas gracias!!! por las correcciones formales y por señalar sus errores de bulto, aunque el fondo creo que no era muy diferente ¿no?

      Me quedo también con el punto (6), brillante, la demostración estadística de que dados los sucesos A (“las suturas del cráneo se mueven”) y B (“yo percibo esa movilidad”), en la que a)la probabilidad de que se den simultaneamente es próxima a cero y b) si que si ya no están condicionados, sino que los tomamos como independientes (“se muevan o no las suturas, yo percibo que se mueven“) tenemos la profecía autocumplida del “creyente” en la técnica (la probabilidad sería alta para el creyente de la técnica y baja para el que no cree).
      Vaya: existan o no existan los OVNIS, la probablidad de que yo vea un OVNI es muy alta si yo creo ver un OVNI…y muy baja si no lo creo. Lo que dice Arturo: seeing is believing.
      En cualquier caso, a mi juicio, un criterio totalmente subjetivo basado en la percepción y en la creencia (doxa): es imposible de refutar, ergo no es falsable, ergo corresponde a la demarcación de pseudociencia.

      Tenemos aquí, en fin, una demostración matemática con el mismo resultado para los casos a) y b) de lo que se argumentó en el post utilizando los criterios de la lógica.

      Un abrazo grande y GRACIAS!!!!

  14. Mis conocimientos en inferencia bayesiana son mínimos. Sólo tengo la idea: la importancia del conocimiento a priori sobre el que se basa la inferencia de probabilidad causal partiendo de un dato recibido. Lo que me interesa es cómo se alimenta y engorda ese conocimiento a priori: si por vía de la empiria rigurosa que incluye la detección de errores (falsos negativos y positivos) o criterios subjetivos entre los que se incluyen, por ejemplo, los de autoridad, prestigio, corrección política, disonancia cognitiva o simple iluminación. Cuando esto sucede, no es posible la falsación y la base de conocimiento (la fe ciega) se fortalece autoalimentada. Creo que hay mucho de esto en Medicina. El cerebro va a funcionar por inferencias probabilísticas apoyadas en conocimiento. Este conocimiento parte de un soporte mágico, infantil, y beberá de las fuentes que provee el cuidador-instructor y algo de la experiencia propia y ajena. En este proceso, al ser el interior un ámbito opaco, el conocimiento sobre organismo y la probabilidad de sus sucesos estará muy influido por la información experta. Lo subjetivo tomará el aspecto engañoso de la “comprobación por experiencia” y se irá reforzando la solidez de un conocimiento erróneo.

    Todo esto que digo tendrá una expresión matemática pero no sé solfeo (matemático) y no puedo interpretar las partituras de las p(q) y demás notaciones.

    En definitiva la percepción estará influida por el conocimiento. La alucinación perceptiva ya no estará constreñida por los sentidos (interocepción), por la empiria sino por las probabilidades surgidas del circuito córticotalámico. El proceso alucinatorio podrá emprender libremente el vuelo una y otra vez y reforzar su motor.

    Seeing is believing…

    • Arturo, échale un ojito al comentario de Ademar de Alemcastre de más arriba donde nos explica un poco de solfeo a nosotros los profanos anuméricos. Atención al punto (6), explica en código matemático en el segundo caso lo que tú acabas de exponer en este ultimo post (exactamente eso: que seeing is believing…) Un abrazo!

  15. Como el resto no puedo dejar de felicitarte por esta entrada. Me ha recordado cuando estudiaba lógica matemática y de eso ya hace muchos años. Aunque tu entrada me la guardaré para poder releerla unas cuantas veces, pues varias veces me he perdido dado el nivel de tu exposición. No puedo evitar mi disgusto cuando en la formación de las facultades de fisioterapia se imparten pseudociencias como ¡científicas!, cuando en los congresos escucho contar milongas, etc
    Quien no soporta la crítica de lo que afirma y no ha hecho nunca una autocrítca de lo que hace no está capacitado para formar a nadie
    Siempre digo que estamos obligados a intentar discernir por qué tenemos resultados (cuando los tenemos) y estar abiertos a otras explicaciones
    una abrazo y adelante

    • Gracias por tus palabras, Rafael. Decía Edmund Burke que la ciencia se corrompe con facilidad si dejamos que se estanque. La manera más segura de muerte, es la autocomplacencia, la muerte por éxito. Tener capacidad crítica para ser capaz de refutar las propias convicciones, es un síntoma de madurez y de apertura mental. Un síntoma de extraordinaria salud. Yo creo que la Fisioterapia no debe renunciar a ello.
      Un saludo!

  16. Hola Océano Mar, soy un lector y a la vez admirador de tu blog.
    Tu entrada me parece magnífica, digna de leerse (al igual que la mayoría de tus entradas) en todas las universidades, para todo el que quiera ser fisioterapeuta.

    Me ha encantado este párrafo:
    “..la señal distintiva de una ley científica es que sea refutable o falsable, mientras que la pseudociencia contiene proposiciones completamente irrefutables. Así, yo no puedo refutar de ninguna manera razonable por ejemplo el argumento según el cual, dado que Capricornio es un signo de Tierra, mi horóscopo de hoy me indica que evite los cítricos por motivos de salud. En otras palabras: lo que caracteriza a una proposición científica es que es refutable; las proposiciones de las pseudocienciencias se caracterizan por ser imposibles de refutar. Éste sería un buen criterio de demarcación entre ciencia y pseudociencia. Y también, aunque en un orden más filosófico: la pseudociencia, al fundamentarse en la doxa (creencia) aspira a explicar la verdad; la ciencia, al fundamentarse en el método hipotético-deductivo, a lo máximo que aspira es a aportar hipótesis falsables para intentar dar una respuesta racional a enigmas de complejidad creciente.”

    Después de leer esto, desde mi ignorancia me pregunto (sin ironía): ¿tiene sentido entonces, realizar investigaciones para demostrar la evidencia científica digamos por ejemplo de la acupuntura o directamente no podríamos hablar de evidencia científica al tratarse de una pseudociencia? Mis disculpas si me he salido un poco del tema, pero me parece interesante.
    Gracias y un saludo!

    • Hola MATHIEU, en primer lugar gracias por tus palabras y sé bienvenido a este blog.
      Me gusta que señales precisamente ese párrafo pues es el más importante de toda la exposición, ya que señala el criterio de demarcación científica popperiano, que en el fondo, es de lo que quería hablar.

      Una reflexión personal sobre el tema que planteas de la acupuntura según este criterio de demarcación científica. Aquí, como en todas las terapias, es de capital importancia diferenciar:
      a) Las teorías sobre las cuales se fundamentan (“el por qué funciona”)
      b) Los resultados de las terapias (“si funcionan o no”)

      Vayamos con el punto a). La MTC dice fundamentarse, clásicamente, en la teoría del Qi. Según nuestro criterio de demarcación popperiano, ¿es una ciencia o una pseudociencia? Claramente la MTC que se dice fundamentar en el Qi es una pseudociencia, pues yo no puedo falsar de ninguna manera, por ejemplo, que el sabor salado excite el Inn del Riñon energético, que la humedad afecta al BazoPáncreas, que un aumento del Fuego Ministerial hepático sea una de las causas de la HTA o incluso la misma validez de la teoría de la pentacordinación. Nótese que, a pesar de ser una pseudociencia según este criterio de demarcación propuesto, todo el argumentario clásico de la MTC es bastante racional (es decir, sigue una pauta lógica causa-efecto y no incurre en demasiadas falacias lógicas ni formales ni informales, por ejemplo). Oh. Como vemos las cosas son más complejas y como siempre, es preciso ser muy pulcro con el lenguaje. Concretemos entonces: ¿Se puede argumentar de manera racional y a la vez ser pseudociencia? SÍ, si mi argumentario racional es no-falsable. (Por ejemplo, el argumentario Astrológico más serio es bastante racional en tanto que argumentario, pero sigue profiriendo tesis imposibles de falsar, luego es pseudociencia). En cualquier caso, este tipo de argumentación al ser pseudocientífico (Astrología, Acupuntura del Qi….) intenta explicar como modelo la Verdad y tiene el rango de creencia: o te lo crees, o no te lo crees. Lo importante en una pseudociencia no es que su argumento no-falsable sea razonable, aunque lo sea. Lo importante es que te lo creas o no, pues se trata de una cuestión de fe. Y normalmente, como ocurre con los asuntos de fe, si crees, acabas confundiendo el modelo con la realidad (crees el modelo es la Verdad: pensamiento desiderativo –whisful thinking).

      Sin embargo, y siguiendo con el punto a), existe otra Acupuntura, la conocida como Modern Acupuncture (“acupuntura contemporánea” – escuela de Bergen, en Noruega, por ejemplo) que intenta explicar la Acupuntura mediante parámetros medibles e hipótesis falsables: variaciones en niveles hormonales, neurotrasmisores, etc. Según nuestro criterio de demarcación, esta acupuntura sería una ciencia que intenta explicar mediante hipótesis refutables epifenómenos de manera racional.

      El apartado b): “Funciona o no funciona”. Independientemente de “por qué” funciona, lo cierto es que la Acupuntura parece ser que sí “funciona” para algunas condiciones. Aquí hay dos métodos científicos para averiguarlo: el de “me funciona a mí” (método inductivo) y el de “estadísticamente existe una evidencia X de que le puede funcionar de manera Y a todo el mundo” (método hipotético-deductivo: ensayos clínicos, MBE…).

      El primero fundamenta la evidencia clínica de cada terapeuta y el segundo intenta aportar evidencias más o menos universales para todos los terapeutas (evidencia científica). Así que respondiendo a tu pregunta: en mi humilde opinión, sí que merece la pena aportar evidencia científica tanto para averiguar “el por qué” (tomando una hipótesis del ¿Por qué? falsable, claro, porque el “por qué” pseudocientífico no lo podremos refutar jamás) siempre que tengamos también evidencia científica de que esa terapia, en este caso la Acupuntura, funciona para X condiciones.

      Y la pregunta entraría en el terrenos más abrutos de la ética cuando decimos: ¿investigamos científicamente el “cuánto funciona” a pesar de que tomemos la tesis pseudocientífica de “por qué funciona”?

      ¿Tú qué opinas?

      Un saludo!

      • Al igual que siempre, eres como un diccionario abierto, y de lo más aclaratorio.
        La pregunta final es bastante importante. Pienso que cuando tratamos de investigar científicamente “cuanto funciona” una pseudociencia nos estamos metiendo en un callejón sin salida. Estamos investigando el efecto de una terapia o tratamiento imperfecto e imperfectible que probablemente no supere los resultados positivos de un placebo.
        ¿Es ético investigar una pseudociencia, tomando una base pseudocientífica del “por qué funciona?
        Yo creo que sería una forma de actuar ética siempre y cuando el objetivo final sea demostrar la ineficacia de X tratamiento (con un argumento o base no-falsable), en muchos casos vendido como producto en los medios y puesto de moda y así informar al público de la realidad, ya que en la mayoría de los casos alegar la falta de veracidad de una tesis pseudocientifica no es suficiente. Es la forma de evitar timos y engaños importantes en mi opinión.
        Si no es con ese fin, lo ético y racional sería invertir recursos en llenar de evidencia muchas de las intervenciones que nos funcionan en la práctica clínica como bien dice fisiograna.

        Un saludo!

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  18. Me sumo a todas las felicitaciones, ¡qué suerte tenerte en el gremio! Por un lado miro con resignación los años en los que hemos estado perdido entre formaciones poco rigurosas, confundidos por la cantidad de enfoques, teorías, hipótesis….me recuerda la parábola de la casa sobre la roca: durante muchos años hemos construido nuestra identidad profesional sobre criterios y argumentos poco sólidos, susceptibles de ser derribados por cualquier tendencia de moda, e incluso algunos se han instalado en corrientes pseudocientíficas por no haber cimentado su formación y desarrollo profesional sobre bases científicas refutables.
    Creo que el criterio de demarcación es clave en nuestra profesión, tan prostituida y contaminada de ideas peregrinas. ¡Por favor!, hay que recuperar la credibilidad en el mundo sanitario; basta ya de achacar a la ignorancia de los demás nuestros sesgos metodológicos, seamos críticos con la formación que recibimos, con las intervenciones que realizamos para poder recuperar un diálogo con los demás profesionales sanitarios a favor de nuestros pacientes. Deberíamos sentirnos ridículos cuando argumentamos sobre bases pseudocientíficas. Por otro lado, seamos humildes a la hora de defender nuestras intervenciones: todo es susceptible de ser falsable, todo puede ser refutable ¡afortunadamente!; compartamos nuestras dudas metódicas y enriquezcámonos con lo que la ciencia nos aporta por los distintos medios de que disponemos (comunicaciones personales con compañeros, publicaciones, formación acreditada….) para llenar de evidencia muchas de las intervenciones que nos funcionan en la práctica clínica.
    Muy buena la pregunta que haces a Matiew. Yo también veo la dudosa ética de realizar ensayos sobre resultados clínicos sin tener claro los mecanismos de acción de la técnica estudiada, pero en esto la ciencia generalmente actúa retrógradamente, invirtiendo en la investigación de aquellas intervenciones que han evidenciado resultados positivos, debería ser al contrario. Creo que esto también está cambiando, porque ya tenemos algunas bases para explicar algunos mecanismos de acción.
    Un abrazo ¡máquina!

    • Querido Fisiograná:
      Completamente de acuerdo contigo. Pero como bien dices, las cosas están cambiando. Es mucho lo que desconocemos, pero al menos la capacidad de pensamiento crítico nos pone en alerta para no perder la humildad y la honestidad a la hora de argumentar y explicar nuestras intervenciones. Y mientras, vamos viendo como las investigaciones van aportando cada vez más luz…

      Un abrazote crack!!

  19. Yo, en cambio, no veo ningún problema en que se investigue “cuánto funciona” algo porque en ese estudio no es relevante “porque funciona”, si es un buen estudio, claro. Los resultados obtenidos serán los mismos se tome el modelo que se tome, respecto al “porqué funciona”, luego se podrá estudiar si esa hipótesis es plausible, razonable o falsable. Lo que ocurre también es que hay bastante desengaño con estos temas. Cursos de “Acupuntura Racional” o “Acupuntuta para fisioterapeutas” que luego resultan ser cursos de acupuntura tradicional sumado a alguna curiosidad occidentalizada, que a lo sumo te hacen decir: “anda, mira, que coincidencia”. Los resultados son los resultados, indistintamente del modelo que se tome. También hay muchos modelos que tomamos que son falsables, que son los que más peso tienen en la actualidad, pero que no nos los “creemos” y aun así no tenemos problema en utilizar el tratamiento. Otra cosa es que se estudie la validez del modelo, pero en mi humilde opinión son cosas diferentes. Un saludo.

    • Mathieu, Elefante…

      como vemos dos puntos de vista y los dos justificados. Gracias por vuestra argumentación razonada; creo que cualquiera de los dos puntos de vista, tal y como los habéis expuestos, en realidad no contravienen los principios de la ética ni con nosotros mismos, ni con respecto a los pacientes, que son a quienes nos debemos.

      Un saludo a los dos!!

  20. Al terminar de leer esta entrada primero he tenido que cerrar la boca y limpiar las babas del suelo y luego he tenido que reprimir un profundo sentimiento de envidia. Más tarde, reflexionando me ha llegado la pesadumbre. Y es que en los últimos meses se me ha abierto el universo de la evidencia. Y con ella la desesperación de ver como tu mundo se derrumba como un castillo de naipes. Lo que creía ahora no lo creo, pero lo peor de todo es no saber qué creer. Una a una todas las terapias que he venido haciendo en los últimos años han resultado ser fraudulentas, y aunque he tenido resultados clínicos buenos la conclusión es que en ningún caso ha sido por lo que yo creía. La respuesta a mis preguntas está en las neurociencias? Si es así, entonces qué debo hacer como fisioterapeuta? A dónde nos llevará la Evidencia? …pesadumbre…

    • Fildarin: ya lo decía Isaac Asimov ¿qué ofrece la ciencia a la gente? ¿ofrece alguna certeza? la respuesta es: NINGUNA. Recordemos que a lo máximo que aspira la ciencia no es a “La Verdad”, sino a plantear hipótesis refutables para ser capaces de resolver problemas. Decía Illia Prigogine que el que abrece la ciencia tiene que asumir que también abraza la consideración del fin de las certezas. La “Verdad” es cosa de las creencias y las creencias aportan CERTEZAS: por eso Asimov comprendió de manera clara y distinta por qué creencias como Astrología -por no hablar de la Religión- siempre van a ganar adeptos en masa: simple y llanamente porque el cerebro humano aborrece la incertidumbre, y a veces abrazamos una explicación certera, aunque pseudocientífica, por el consuelo de alcanzar “la verdad” (sistema de recompensa). Y lógicamente, porque la razón sola no explica todos los epifenómenos humanos…

      No obstante, dejando la filosofía a una lado y yendo a lo práctico, hay una cosa que también existe y es la evidencia clínica. La evidencia científica (“la ciencia hipotético-deductiva”) no tiene que hacer nunca desaparecer tu evidencia clínica (que por cierto también se basa en un métdodo epistémico científico, el inductivista)
      Esto es un error de bulto: es tan erróneo ser un crédulo como caer en un papanatismo científico y de eso, en fisioterapia, me temo que tampoco vamos mancos. Se dice que la “evidencia científica” tiene que servir para poner en relevancia “la mejor evidencia clínica”. Es cierto que existen muchas técnicas de las cuales ignoramos su mecanismo. También, por otra parte, cada vez la investigación está aportando nueva luz a lo que hay detrás de nuestras intervenciones. Como nosotros no estamos en un laboratorio, sino que somos clínicos, creo que ante todo tenemos que mostrar razonamiento crítico y humildad argumentativa: es mucho lo que desconocemos, pero Fildarin, el desconocimiento no es despreciable. Tiene un aspecto muy positivo, porque nos hace ser humildes y evita que encumbremos ciertas técnicas o métodos de manera absurda hasta el culto. Lo que es despreciable es la ignorancia, que es argumentar desde la suficiencia precisamente aquello que se desconoce. Y eso es lo que tenemos que evitar, creo yo…

      Un saludo cordial y sé bienvenido al blog.

    • Buenos días, antes de nada y aunque este comentario es al hilo del mensaje de Fildarín, Océano mar, llevo tiempo siguiéndote (desde que comentamos este tema) y cada vez tengo más claro que tu valor como bloggero es incalculable, pero como fisioterapeuta y persona tenemos que explotarlo más… como comenta Miguel más abajo, ese trabajo relacionado con el libro blanco de la Terapia Manual debe nutrirse de personas y enfoques como el tuyo.
      Pero volviendo al hilo del mensaje, quisiera romper una lanza en relación a la investigación y por ende la “evidencia” científica en fisioterapia. Primero que el término “evidencia” es una mala traducción de “evidence” la RAE lo traduce como “Certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar. Certidumbre de algo, de modo que el sentir o juzgar lo contrario sea tenido por temeridad.” ¿Analogía a la pseudociencia?, realmente la traducción debería haber sido “Prueba” o como últimamente se ha introducido “Fisioterapia basada en datos científicos”, cualquiera de los dos conceptos me parece correcto y desde luego muchísimo más acertado que Evidencia.
      La definición de la FBDC es “El uso consciente, explícito y juicioso de la mejor evidencia (prueba,dato) actual, para tomar decisiones acerca del cuidado de pacientes individuales” y se completa con “Practicar la MBE ó FBDC ó CSBDC significa integrar la competencia clínica individual con la mayor evidencia externa disponible a partir de la investigación sistemática. Por competencia o maestría clínica individual se significa la habilidad y buen juicio que el clínico adquiere a través de la experiencia y la práctica clínica” como bien comentaba océano Evidencia científica y Evidencia clínica tienen y deben de ir de la mano en nuestro trabajo diario.
      Pero en ningún momento en las definiciones ni en el paradigma de la Evidencia se comenta (al menos desde los que desarrollaron la MBE) que el objetivo sea encontrar metaanálisis de ECAs (evidencia Ia) o la existencia de al menos un ECA (evidencia Ib)
      Tenemos que darnos cuenta que en una base de datos como Medline, tenemos más de 21 millones de referencias a artículos científicos, de los cuales, sólo 315543 son ensayos clínicos aleatorizados y controlados lo que corresponde al 1,5% de la publicación sanitaria. Por otro lado, el Ensayo Clínico por definición (aleatorización, sesgo interobservador, ciegos…) son muy difíciles de aplicar en ciencias como la Fisioterapia y muy fáciles de aplicar en todas aquellas que están referidas a intervenciones cortas en el tiempo de sesión y poco intervencionistas, es decir, a la administración de medicamentos y cierto tipo de pruebas diagnósticas.
      Por último surgiría la pregunta de en que nivel de evidencia se encuentra la Fisioterapia. Pues bien, la mayoría de técnicas que empleamos con sustento científico, tienen un nivel de evidencia II ó III, ¿Y esto que quiere decir? pues realmente que estamos al nivel de especialidades médicas como la Cirugía. ¿Alguien se atreve a decir que la cirugía no es Científica porque no está basada en evidencia…?
      Un saludo

      • Hola Gustavo!! Qué bueno leerte por aquí.
        Creo que viene muy a cuento tu mensaje para sacar a colación y separar “el grano de la paja” en esto de la MBE. Me sorprende el dato del tremendamente bajo porcentaje de RTCs que existen en literatura biomédica! También creo que es muy importante lo que señalas y que solemos pasar por alto: que estos estudios no están diseñados para terapias físicas sino para medicamentos y/o ciertas pruebas clínicas.

        Sobre la cirugía y la ciencia. Como siempre, creo que hay que delimitar: la “ciencia” de las tesis quirúrgicas y la “ciencia” de los resultados quirúrgicos. Si utilizamos el criterio de falsación popperiano descrito en esta entrada, una técnica quirúgica se fundamenta en una hipótesis científica siempre que ésta sea falsable. En este sentido, creo que casi todas las cirugías son “científicas”. Otra cosa, claro, es falsar estas tesis en la práctica, que es más complicado. Y por supuesto, averiguar la “ciencia” de los resultados. Más que nada por razones éticas. Por ejemplo, ¿podemos probar a no realizar una apendectomía en un caso de peritonitis aguda como grupo control a la técnica quirúrgica estándar para evaluar su eficacia?

        No obstante, antes de la instauración de la declaración de Helsinki y todo esto de la MBE, la historia de la Cirugía nos da algunas curiosidades, dejando constancia de que en los comienzos, efectivamente sí se intentó: está descrito por ejemplo el famoso caso del Dr. Cobb, que en los años 50, fue el primero que hizo una cirugía placebo (sólo abrir y cerrar) para demostrar que la ligadura de la AMI (arteria mamaria interna) era completamente ineficaz (o exactamente igual que placebo) para el tratamiento del angor pectoris (que era lo que, curiosamente, se venía haciendo ¡con éxito incluso demostrado mediante ECG! durante aquellos años). No confundir esta técnica con el by-pass de AMI que se viene haciendo hoy en día. Evidentemente, este tipo de prácticas serían completamente inviables hoy en día como muy bien señalas – y nadie duda de la “cientificidad” de los resultados.

        Interesante saber que andamos, pues, a un nivel similar que la cirugía en fisioterapia.

        Un abrazo grande y un gusto leerte por aquí. Sé bienvenido a este blog y siéntete libre de participar siempre que quieras!

      • Siempre he defendido la idea de que es muy difícil objetivar de forma científica lo que vemos en la clínica. Evidentemente, el componente individual (no todos los pacientes son igual, ni todos los terapeutas), de la enfermedad/patología y sus circunstancias hacen muy difícil una homogeneización de muestras ya no de patologías sino de pacientes que tengan mismo nivel de entendimiento, aspectos biopsicosociales etc. Así mismo, lo sterapeutas somos más o menos “verseros” o fácil de palabra, otros son más o menos pedagógicos, otros tienen más o menos facilidad de toma de la historia, por lo tanto deberíamos sobre todo y creo que en investigación se hace así, deberíamos utilizar el parámetro de la fiabilidad. Es decir si lo que tú ves y plasmas de forma objetiva en tu hoja de evaluación yo lo interpreto de la misma forma. Ese es un buen comienzo, para intentar ver lo mismo. Evidentemente para ver lo mismo hemos de definir, qué se busca, y una vez tengamos todo poder comparar diferentes abordajes para ver cuál es mejor (eficacia y eficiencia). En fin, que se deberían ir unificando criterios, medir su fiabilidad una vez establecida su validez interna, ver si es generalizable a todas las poblaciones, y valorar el efecto del tratamiento con esos RCT’s. Pero valorar tratamientos sin diagnósticos, sin tests fiables, etc, hace que a día de hoy efectivamente tengamos muchos estudios pero pocas conclusiones.

        Espero que los que se dedican a la investigación (no es mi caso y soy un ignorante en este campo), puedan arrojar luz a este dilema y ver si como bien dices, investigación y clínica se dan la mano.

        Un saludo

      • Arco, estoy de acuerdo contigo en la dificultad de investigar en clínica, pero conozco muchos fisioterapeutas con series de pacientes y resultados terapéuticos perfectamente publicables, aunque no se trate de ensayos clínicos aleatorizados…
        Yo creo que para realizar un estudio es fundamental tener conocimientos de investigación, (capacitados estamos para adquirirlos), pero casi más importante es tener una sistemática (muchos fisios tienen una gran sistemática de trabajo) y manejar métodos de evaluación validados, y en este último punto creo que es donde más fallamos, no podemos demostrar que un tratamiento es mejor que otro si la metodología diagnóstica que utilizamos no es correcta. Y aquí entramos muy de cerca en la problemática que engloba todo este blog.

        Desde las Universidades en muchas ocasiones no se hace énfasis (soy plenamente consciente de que esto está cambiando) de la necesidad de utilizar pruebas diagnósticas validadas para asegurar los resultados de nuestros tratamientos. Lo mismo (o peor) ocurre con determinadas formaciones especializadas en donde se utilizan técnicas de diagnóstico que no han sido somentidas a ninguna crítica rigurosa.

        Ahora si nuestro diagnóstico está validado y tenemos resultados con una determinada técnica terapéutica, no estaremos ante un ensayo clínico controlado pero sí ante un ensayo no controlado, que tendrá menor valor que un RCT pero mayor que otro tipo de estudios y sobre todo que la opinión de expertos.

        Finalmente destacar la frase “investigación y clínica se dan la mano”, y es cierto, de hecho este es el motivo del desarrollo de la MBE, existen estudios en especialidades ajenas a la fisioterapia que hablan de 7 años desde que un estudio es publicado hasta que es puesto en marcha en la clínica. La bibliometría nos indicaría que este estudio después de 7 años tiene muchas posibilidades de estar ya desfasado.

        Un saludo y desde aquí animar a todo el mundo a publicar sus resultados, posiblemente tendrán muchos sesgos criticables y no tendrán el máximo nivel de evidencia, pero podrán ayudar a otros fisios, y de eso se trata ¿no?, además, estoy seguro de que la gente que esté más cercana a la investigación estaría encantada de orientar a fisioterapeutas con ganas de publicar sus resultados.
        Un saludo

      • Es una pena que Dios no me haya dado la capacidad que tenéis vosotros para escribir, y sobre todo para hacer entendibles vuestras ideas. Hace unos días intenté yo, en mi rinconcito, plasmar unas pinceladas sobre la evidencia clínica y la evidencia científica, pero creo que en estos últimos comentarios ha quedado todo mejor dicho y explicado.

        Me apunto el dato de Gustavo Paseiro de que sería más correcto hablar de “datos/pruebas científicas” en vez de “evidencia científica”, y añado también que sería entonces más apropiado utilizar “datos/pruebas clínicas” en vez de “evidencia clínica”.

        Lanzo también una pregunta al aire: ¿En qué momento los datos/pruebas clínicas pasan a formar parte de los datos científicos?

  21. Por favor si existe alguna iniciativa de sacar a hombros a todos, sin excepción, los que participan en este blog (que a su vez tienen los suyos), avisarme con tiempo para que pueda estar físicamente preparado, ya que soy viejecito y me fallan las fuerzas.

    Mi querido Océano mar, no hay quien te siga chico, estoy dando clases particulares por las noches para ponerme al día y estoy “liao” con las integrales y el profesor ya me ha señalado el Teorema de Bayes y la probabilidad condicionada. Ya veremos como acaba esto.

    Que placer, que gustazo, que regocijo, que deleite, que capacidad. Asombroso. El Curro Romero de la Fisioterapia (cuando esta bien, porque si no le tiraban papel higiénico). Y el cartel que te acompaña es la leche (con lo educado que soy decir estas cosas… Es que me provocas): Elefante, Arcos, fisiograma, Arturo, Raúl Ferrer, Samfrado, Rafael Torres, handpassion, Carlos, Carlos López Cubas y un montón de intervinientes que cada vez que escriben pita mi ordenador de alegría.

    Yo estoy de acuerdo de cuanto dices y ya ves que son muchos los que aplauden tus razonamientos. Pero pegando un tirón hacia “posiciones históricas”, sabes muy bien, y ya lo explicaste, que la relación de la fisioterapia con la osteopatía obedecía, entre otras, a razones que se relacionan con el intrusismo. Pero también, y esto es importante, que en este país “el que no corre vuela” y todos los profesionales de la salud tienen una caña y se llevan para su casa todo lo que pescan y ya sabemos la cantidad de conocimientos, que seguro que pertenecen a la pseudociencia, que hay sueltos y que tratamos de atraerlos para incorporarlos a nuestra disciplina argumentando que tienen relación con ella (y seguro que será así). Pero eso ocurre por razones económicas y profesionales en donde podemos percibir un competidor y lo eliminamos engulléndolo. Ya ves como en el Titulo de Grado decimos al hablar de competencias que “también son nuestras aquellas terapia alternativas que tengan relación…”, eso que podemos llamar “cajón de sastre”.

    Pero me gustaría romper una lanza a favor de todos estos compañeros que se forman en el “modelo osteopatico”, porque estoy convencido que esa enseñanza les vale para mejorar sus conocimientos en la practica clínica como fisioterapeutas, ya que mejoran su formación en anatomía, radiología, patología o alteraciones de la columna vertebral, sobre todo, y manipulaciones. Y queramos o no es el modelo mas extendido y mejor organizado y que se contempla como competencias propias, que incluso los colegios hemos apoyado, frente a los posgrados de manipulaciones ortopédicas menos desarrolladas. Después hay quien termina esta formación y deja de ser fisioterapeuta para ser osteopata, porque dicen tener mas brillo y aceptan los planeamientos filosóficos de Still y pasan ser fisioterapeutas frustrados. Otros, sin embargo, ven esta formación como complemento de lo aprendido en su Facultad y siguen orgullosos llamándose fisioterapeutas. Se que cuando digo es criticable, tiene “guasa” y es mucho mas largo de explicar.

    Estoy absolutamente convencido que tarde o temprano la Fisioterapia dará respuesta a esta situación. Ya he propuesto una mesa sobre este tema y espero vuestra colaboración para elaborar el “libro Blanco” de las terapias manuales especificas y avanzadas donde expresemos nuestra opinión.

    Después del Congreso de Sevilla me fui a EEUU y he venido hace unos días. Allí he tenido tres visitas programadas. A un fisioterapeuta, a un osteopata y a un quiropráctico. El fisioterapeuta como en nuestro país pero con mas autonomía y capacidad de decisión. El osteopata y el quiropráctico es otra historia que no es trasladable a nuestro país. Ellos se consideran médicos que curan con sus métodos y la sociedad así lo reconoce, eligiendo indistintamente a un profesional según la patología y la confianza en el profesional. Por ejemplo, el quiropráctico estaba tratando una faringitis crónica y el osteopata una rotura del supraespinoso. Ambos, como ya observe en otra ocasión, complementan sus tratamientos con Fisioterapia pura y dura y lo ven clarísimo, aunque aquí nos lleguen otras noticias.

    Un saludo y enhorabuena

    • Querido Miguel:

      Soy perfectamente consciente de la necesidad que hubo de proteger a la Osteopatía del intrusismo y de la labor corporativa que desde la Fisioterapia se ha llevado a cabo para ello. Tomo tu lanza y desde la perspectiva histórica, rompo una más a favor la Osteopatía y la dejo por escrito para que quede constancia en este blog: a esta formación, la Osteopatía, le debe en España la Fisioterapia mucho, pues ayudó nada menos que a consolidar el trabajo autónomo del fisioterapeuta en tantas villas y ciudades de nuestro país, en un momento en que era la única formación de calidad. ¡Durante décadas! Es de bien nacidos ser agradecidos y no voy a ser yo quien le niegue ese reconocimiento. Lo único que se puede discutir y en este blog siempre se ha hecho desde el respeto y la libertad de expresión, es digamos ciertos “excesos” y licencias que ciertos sectores de esta Osteopatía se han tomado en los últimos tiempos al calor y abrigo que les proporciona el parapeto de la Fisioterapia Institucional (en sus niveles académicos, colegiales, asociativos…) sólo por motivos de mercado e intereses de marca propios.

      Nótese una vez más, que no ha sido el objeto de esta entrada etiquetar a la osteopatía craneal de pseudociencia. Como se explica claramente en el artículo, existe una vía científica para esta metodología, siempre que sus hipótesis puedan ser falsables según el criterio de demarcación popperiano. Ojo, y pasa en osteopatía craneal, como en tantas otras técnicas de fisioterapia.

      Interesantes tus reflexiones sobre la visión del asunto en EEUU. Como vemos, su realidad es diferente a la de aquí, aunque también es un ejemplo de que pueden coexistir tres disciplinas oficiales que utilizan la terapia manual sin demérito para la fisioterapia ¿no? Si echamos una visual al resto del mundo, por ejemplo, vemos que allí donde estas disciplinas están reguladas, la Fisioterapia se sacude sus complejos y alcanza cotas de enorme calidad cuando no es la que arrasa a las demás (ejemplos de Canada, Australia, USA, New Zealand, incluso UK…). Curioso, ¿verdad?
      Gracias por tus palabras sobre el blog: ten presente que lo mejor de este humilde sitio son las participaciones de gente como todos vosotros, que sois los que le aportáis el verdadero valor al sacarle la verdadera miga a lo que simplemente me atrevo a bosquejar en las entradas. Así que el agradecido de corazón soy yo por vuestro tiempo y vuestra luz.

      Un abrazote!

  22. Pingback: Osteopatia | TagHall

  23. Después de leer tu articulo y las respuestas me he dado cuenta de que he vivido en la oscuridad,pero hay personas que con sus linternas intentan arrojar luz a este caos…eso si,hace falta leer y releer para enterarse bien!!muchas gracias por dar argumentos a lo que much@s pensamos.

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  26. Pingback: Osteopatia | Arturo Such

  27. Lamento informarle de que las gallinas vuelan. No migran atravesando un océano, pero son capaces de elevarse unos centímetros del suelo y así ganar unos metros en la carrera. Si, además usted agarra una gallina y la deja caer, ésta no cae como un plomo, sino que agita sus alas y consigue disminuir el impacto. A lo mejor es que usted nunca ha estado en un corral.

  28. ¿Por qué se invierte tanto tiempo y ganas en desacrediatar la Osteopatía en vez de mostrar la verdadera evidencia científica de lo que sí posee el rigor según menciona el autor? ¿No sería más enriquecedor para la comunidad?

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