“Yo no me siento Fisioterapeuta”

-Yo no me siento fisioterapeuta. Soy Terapeuta Bobath.

-¿Pero cómo es eso? ¿tú no habías estudiado fisioterapia?

-Sí, bueno, verás. Eso fue al principio, la carrera y tal. Pero ahí no aprendí nada. En realidad, todo lo que sé lo aprendí después, en esos cursos.

-Ya, pero… fisioterapeuta eres, ¿no?

-A ver. Eso pone en el título y sí, yo pago las cuotas del Colegio por aquello del Seguro de Responsabilidad Civil; ¿quieres que diga que soy fisioterapeuta? vale, lo digo, pero si te soy franco realmente yo no me siento fisioterapeuta, sino Terapeuta Bobath. Ellos me explicaron todo lo que sé: si fuera por lo que aprendí de neuro en la carrera ahora estaría muerto de hambre. Sin embargo gracias a lo que me enseñaron después no me falta trabajo. Ellos me enseñaron toda una filosofía y un método de trabajo. Yo me debo a mis pacientes y lo que tengo claro es que lo mucho que me queda por aprender lo seguiré haciendo con el Centro, la verdad no creo que en la Escuela de Fisioterapia me vuelvan a enseñar nada que me sea realmente útil.

* * *

Creo que no pocos de nosotros hemos escuchado de algún compañero, tal vez de nosotros mismos, algún comentario similar a éste en alguna ocasión. No digo nada nuevo si digo que es una corriente de pensamiento no infrecuente en la profesión. El apellido es lo de menos. Terapeuta Bobath, RPG-ista, Osteópata, Psico-neuro-inmunólogo, Kinesiólogo… el trasfondo es el mismo.

A muchos compañeros de base, pero también a destacados dirigentes de la profesión y la Universidad, les resulta chocante este discurso. ¿Cómo puede ser, argumentan, que estos compañeros desprecien un título oficial, sanitario y regulado y se abandonden a otro sin validez académica y en muchas ocasiones se adentren voluntariamente en las filas de profesiones no regladas?

Las nuevas generaciones creen que siempre ha sido así, pero lo cierto es que en España la fisioterapia ni siempre ha sido lo que ahora es, ni siempre existió y si lo hizo no fue precisamente por haberse caído de un guindo. No es exagerado -y los más viejos del lugar lo pueden corroborar- decir que la historia de la fisioterapia española en estos 30 años de vida es la historia de una lucha. Una lucha contra muchos intereses corporativos, una lucha por ganarse un respeto, por entrar en la Universidad, una lucha por ofrecer a la sociedad una profesión absolutamente desconocida sin contar prácticamente con el amparo del Poder Público. Digámoslo claro: la fisioterapia española ha sido carísima en concepto de energía, ilusiones y costes vitales. Ha costado mucho esfuerzo, no pocas frustraciones y -me consta- hasta jirones enteros de vida de quienes desde nuestras instituciones han luchado y siguen luchando por ella, en la mayor parte de los casos y de manera paradójica ante la más absoluta indiferencia, cuando no el desprecio de los propios compañeros.

Sin embargo la lucha no ha sido en vano. Después de tantos avatares, hoy podemos decir que  la fisioterapia es una profesión sanitaria perfectamente reglada en la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias; cuenta con Área propia de Conocimiento en la Universidad, en la que ya dispone de un Grado, Másteres Oficiales y hasta estudios de Doctorado según los dictámenes del Espacio Europeo de Educación Superior. ¿Por qué entonces tantos compañeros rehúsan de la fisioterapia y se sienten otra cosa?

En otras palabras: ¿cómo puede ser posible que unos profesionales sanitarios, universitarios construyan sus identidades en función de los discursos de academias o entidades privadas de formación que no tienen otro interés corporativo que el crematístico?

A muchos les cuesta entenderlo. La situación privilegiada de la que gozan, en términos comparativos es tan evidente que, a primera vista, ese rechazo habrá de parecer obseno. Pero a quienes nos interesa no tanto juzgar a las gentes como entenderlas, nos importará más notar que en realidad, ese sentimiento es sincero, por muy injustificado que se nos antoje.

Desde este punto de vista, ¿qué ha podido llevar a tantos compañeros a sentirse otra cosa? ¿Qué les dan, qué adquieren los alumnos, otrora fisioterapeutas, en esos centros o escuelas de formación de postgrado que tanto les seduce? ¿Conocimiento? Sin duda, y efectivamente, un conocimiento de tipo teórico pero también práctico que permite resolver problemas clínicos con mucha más eficacia que los aprendidos en la carrera. Pero aún así me temo que ése no es el hecho diferencial. Lo que realmente marca la diferencia, es que los alumnos en esos centros son revestidos de identidad. Aprenden un método, una conceptualización, en suma, una hermenéutica del paciente y hasta si se quiere, una filosofía de tratamiento. ¿Y por qué abrazan esta nueva identidad? Porque es muy fácil adquirir una nueva cuando la de partida es poco convincente y sobre todo, ilusionante. La pertenencia a un grupo también tiene que ver con parámetros emocionales: un sujeto no se siente de un colectivo si el proyecto de ese colectivo no le ilusiona.

Ahí radica el problema. Según la TAC, Teoría de la Auto-Categorización del Yo (Turner y cols, 1985; 1987), que es uno de los complementos de la Teoría de la Identidad Social (TIS, Tajfel 1957) , un grupo está cohesionado y adquiere identidad cuando, a través de un proceso de autocategorización produce una pléyade de efectos entre los que se inclyen la diferenciación intergrupal, la percepción estereotípica, el etnocentrismo, la conformidad grupal y sobre todo un tipo de actitud positiva con respecto al grupo denominado atracción social.

Este término, desarrollado en 1992 por el profesor de Psicología Social Michael Hogg hace referencia a aquel tipo de atracción en el cual los sujetos no son apreciados en tanto que individuos únicos sino como encarnaciones del prototipo grupal, existiendo una mayor atracción en tanto son percibidos como más prototípicos. Precisamente la atracción social se diferencia de la llamada atracción personal, que es la que está basada en las preferencias idiosincráticas construidas por las relaciones interpersonales y que serían independientes de los procesos basados en la pertenencia grupal.

Para el caso que nos ocupa, no hace falta un razonamiento discursivo muy agudo para concluir que el corpus de egresados de las Escuelas de Fisioterapia, ni forma un grupo cohesionado, ni presenta atracción social;  sin embargo ambas características sí la adquieren los alumnos cuando salen de los centros privados de formación, aunque lleven debajo del brazo sólo un título pintoresco sin ninguna validez ni académica ni sanitaria .

Según la sociología, puede que la fisioterapia tenga las características que definen a una profesión. Según la legislación vigente, además, esa profesión está reglada por unos parámetros determinados. Pero en términos de psicología social, la fisioterapia del pregrado, la de las Escuelas, carece de un tipo de identidad específica fuerte, la de corte interna o substancial.

A lo largo de las siguientes entradas analizaremos someramente cuál ha sido el contexto socio-histórico de la fisioterapia en el resto del mundo y qué particularidades han conformado la génesis de nuestra profesión en España.

Sobre esta línea de razonamiento, argumentaremos que la fisioterapia española conserva aún vigente dos tipos de identidades: una identidad fuerte, la relacional o externa y otra débil, la de tipo substancial o interna sobre las cuales pivota la actual conceptualización de la profesión. No obstante, ensayaremos la idea de que, en realidad, ambas son producto de la dialéctica que se estableció entre las diferentes sensibilidades que se fraguaron en el crisol germinal hace 30 años para dar respuesta a la problemática particular de esa época. Han pasado los años y a pesar de los logros, discursos como el que precede este hilo señalan un cierto fracaso del modelo. Las problemática de hace 30 años no es la misma de ahora. Sólo así podremos comprender por qué el antiguo concepto, que aún mantenemos vigente se ha quedado obsoleto; por lo tanto, se aventura necesario fundamentar toda una conceptualización contemporánea para dar respuesta a los retos de la profesión en el siglo XXI.

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10 pensamientos en ““Yo no me siento Fisioterapeuta”

  1. Hola Océano:

    Veo que le has cogido el gustillo. Sabía yo…

    Me alegro que hayas tenido tan buena acogida. No he visto hasta hoy, la cantidad de comentarias que se sucedieron después. Habrá que estar pendientes de eso. Creo que un blog como este necesita de esos comentarios, más incluso que otros blogs. Muy enriquecedor.

    Es de agradecer tu análisis prosaico. Lo de crematístico me lo he tenido que buscar, estoy con Arco.

    Por cierto, Arco, me gustaría creer que es una transformación, de verdad te lo digo, pero no soy tan optimista.

    Pero sí, los intereses personales crematísticos pesan más que los corporativos. Te invito a que hagas una entrada tocando el tema de los reinos y reinados en la fisioterpia. Yo he tenido la tentación, pero ya que es una relfexión tuya…

    Hay tanto que debatir.

    Ya no hay marcha atrás.

    • Estimado Elefante

      Antes de obtener un diamante es necesario picar mucho, recoger mucho, limpiar mucho, desechar mucho y pulir. Entonces la “piedra” adquiere todo su valor.

      Quizás solo estemos picando, pero ya hemos empezado.

      Un abrazo

      P.D. Crematístico, je je je. Eso viene en el Hoppenfield no? ja ja ja

  2. Pues si te soy sincero, Arco, lo primero que creí entender fue cremásterico, en vez de crematístico, y eso si no en el Hoppenfield, seguro que viene en otros, je, je.

    Terrenos pantanos Océano… a mi es que luego me llaman polémico, ya ves tú.

    Todo se andará.

    • Amigo Elefante, un ídem como tú siempre pisa firme por muy pantanoso que sea el terreno, así que espero ver esa andadura pronto 😉

      Arco y Elefante, crematístico viene de crema de todalavidadediós. A saber: pa chuparse los dedos con nuestros cuartos. Si los intereses de las academias fuesen cremastéricos…. menudo problema tendríamos…

      abrazos

  3. Espero que continúes con entradas de historia e identidad de la fisioterapia. Hay que saber de donde se viene para saber a donde se va y qué dirección han tomado las cosas.

    Tal vez te interese el libro “Historia de la Rehabilitación Médica” de J.M. Climent Barberá. Aveces se toman las historias de la fisioterapia y de la rehabilitación médica por separado (mira las web de la Asociación de fisioterapeutas y la web de la SERMEF que ni se mencionan) sin mostrar que han ido historias paralelas.

    La SERMEF también tiene su sección de historia en su página:
    http://www.sermef.es/htmltonuke.php?filnavn=html/SERMEF/historia_05.htm
    Una curiosidad es la formación de la Sociedad Española de Fisioterapia Reeducativa y Reeducación Funcional 1954-1957: todos sus miembros eran médicos. Los nombres no estaban muy claros entonces.

    Pienso que la historia de la rehabilitación médica y de la fisioterapia hay que verlas unidas. Además de comprender la historia de la quiropráctica y de la osteopatía a la vez y cómo se formaron. ¿Te atreverías también con eso?. Todo ello además hay que verlo dentro de los avances de la propia medicina y la atención a la salud de las personas desde otros ámbitos.

    Tengo unas cuantas entradas en mi blog sobre historia. Tal vez te interese esta (son solo fotos de rehabilitadores y fisioterapeutas (enfermeras-fisioterapeutas) de hace casi un siglo en adelante.
    http://rehabilitacionymedicinafisica.blogspot.com/2010/11/cuanto-hemos-cambiado.html

    Esta otra también son fotos. Tal y como éramos:
    http://rehabilitacionymedicinafisica.blogspot.com/2010/05/tal-como-eramos-un-curioso-anuncio-en.html

    Esta foto te encantará, no es crítica ni nada por el estilo, es una realidad olvidada, tal vez:

    El resto tal vez también te gusten, no sé.

    http://rehabilitacionymedicinafisica.blogspot.com/2009/02/foto-una-nina-con-discapacidad-observa.html

    http://rehabilitacionymedicinafisica.blogspot.com/2009/02/la-helioterapia-y-el-aceite-de-higado.html

    http://rehabilitacionymedicinafisica.blogspot.com/2009/04/carteles-sobre-intrusismo-profesional-y.html

    http://rehabilitacionymedicinafisica.blogspot.com/2009/02/terapia-radioactiva.html

    http://rehabilitacionymedicinafisica.blogspot.com/2009/05/museum-of-disability-history.html

    http://rehabilitacionymedicinafisica.blogspot.com/2009/06/historia-y-futuro-de-la-rehabilitacion.html

    http://rehabilitacionymedicinafisica.blogspot.com/2009/11/tesla-darsonval-y-un-dolor-de-muelas.html

    http://rehabilitacionymedicinafisica.blogspot.com/2010/03/biografias-de-medicos-v-al-razi-rhazes.html

    http://rehabilitacionymedicinafisica.blogspot.com/2010/08/eadweard-muybridge-el-papa-del.html

  4. Dr Samuel Franco,

    una de las líneas argumentales de este blog es indagar la caracteriología de la fisioterapia española e intentar ensayar una conceptualización contemporánea que dé respuesta a la realidad y los retos del siglo XXI.
    La tesis principal de mi argumento es que el concepto vigente responde a necesidades que eran válidas hace 30 años, pero quizá ahora no lo sean lo suficiente para dar la respuesta correcta a nuevos planteamientos.
    No se trata pues, de hablar de disciplinas afines pero diferentes como la medicina rehabilitadora, la osteopatía o la quiropraxia como temas principales, puesto que creo no me corresponde a mí opinar sobre ellas con el debido rigor.

    No obstante, fundamentalmente de las dos primeras sí que se hablará de manera tangencial en su debido momento, aunque siempre referidas a lo que atañe a la fisioterapia, porque históricamente tuvieron un papel y un protagonismo en la génesis de la fisioterapia española, cuyos ecos resuenan hasta hoy.

    Gracias por los enlaces de su blog.

    Cuando quiera, le conmino a debatir también sobre aquellos libros de Simmons que me citó.

    Un saludo

    • Estimado David:

      Nuestros amigos de Zérapi, como podemos comprobar de manera objetiva, lo han explicado todo de una manera mucho más clara, concisa y divertida que yo.

      Y lo más importante de todo, lo han conseguido sin usar la palabra “crematístico”

      Sencillamente, brillante,

      Un abrazo!

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